Conseguido por ahí (I): Atrapando al Gran Pez [Audio Libro]

Manual de pesca.

Soy enemigo jurado de los audiolibros. No voy a decir que son inservibles porque estoy seguro que mucha gente prefiere ese formato al tradicional papel con letras. Pero como todo hay excepciones.

Catching the Big Fish, toscamente traducido como Atrapando al Gran Pez, es un libro escrito por David Lynch donde someramente relata alguna de sus experiencias con la meditación trascendental, entre otras cosas. Obviamente toca temas como el cine, la pintura, la música, las ideas, etc.

Es también el único audiolibro que tengo. ¿La razón?, decidí rescatarlo de una cesta de remates, en un mercado indio en medio de Kuala Lumpur. Ciertamente lo compré más por su valor extraño (para mi por lo menos que ignoraba, hasta ese día, la existencia del libro. Mucho más su existencia en el formato audio).

Sin embargo algo pasó. Cuando lo escuché la primera vez inmediatamente reconocí la voz de Lynch por lo que la escucha se hizo más agradable de lo que yo pensaba. Tiempo después leí el libro en formato impreso y aunque las ideas siguen siendo las mismas siento y estoy convencido de que escuchar a Lynch es un mejor método de entrega de esta información.

No intenta ser un libro sobre Meditación Trascendental. Es mas bien un testimonial de una persona extremadamente creativa que ha usado la técnica por muchos años. De hecho me sorprendió descubrir que Lynch comenzó a practicarla desde hace 40 años.

Sin embargo la escucha del texto a través de la voz de Lynch convierte la experiencia en algo sinceramente placentero. En un momento elabora sobre la naturaleza violenta de su trabajo y al siguiente resalta en pocas palabras la importancia del silencio y la respiración.

Su anécdota acerca del día que conoció a Federico Fellini parece una de las anécdotas de Werner Herzog. Y su descripción de las producciones de películas como Lost Highway, Mullholland Drive y INLAND EMPIRE son casi aforismos sobre cine. O por lo menos sobre un tipo de cine. Su cine.

Luego me encontré escuchando el libro de manera fragmentada. Si tenía un día difícil en mi trabajo (algo extremadamente raro) iba y escuchaba tracks sobre el Sentido Común, Ideas o la Consciencia. Y luego me sorprendí al reconocer una cierta paz.

Échenle una buscada. El libro que se consigue tanto en audiobook como en pdf por allí. Esta es la parte donde digo si es recomendado para fans de Lynch o para todo el mundo. Yo diría que ambos.

Russell Brand Meditation Session

Hay una posibilidad remota de que este libro pase para muchos como un sencillo intento de Lynch en el campo tan borroso de la ‘autoayuda’. De todos esos autodenominados gurúes que se hacen millonarios vendiendo libro tras libro, ¿alguien me puede nombrar a uno más interesante que Lynch?. Ok, no tengo más nada que decir.

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Spring Breakers: Pussy Riots consumistas

Lo primero que respeté de Spring Breakers es la trampa descarada. Se vende como un film ligero y divertido de hermosas niñitas en bikinis, fornicando y drogándose, cuando en realidad se concentra en la reiteración clásica del entumecimiento de la droga recreativa, la nula personalidad buscando referentes y el sexo nauseabundo de barranco. Si de algo no se le puede acusar a Harmony Korine, es de desconocer el poder de la ficción y de la narrativa meta. Spring Breakers, para el espectador común que desconoce Kids y el estilo de Korine, esta película es una trampa necesaria para describir otra trampa.

Además de las tetas rebotando repletas de licor (que sí las hay), Spring Breakers se concentra también en el vomito del piso o los restos de la piedra no consumida. Todos los aspectos del hedonismo consumista de nuestros tiempos. Nos deja “debiendo” mas sexo. Es plenamente intencional.

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La historia de cuatro adolescentes con unas obsesivas ganas de salirse del patrón y “ver algo diferente”. La tragedia de estar convencido de que las vacaciones primaverales gringas no son ya costumbres consumadas, clichés rentables y sendo negocio, desde hace décadas. Harmony Korine aprovecha esta premisa desde el mismo casting, aprovechando el deseo de las “niñitas Disney” Vanessa Hudgens, Ashley Benson y Selena Gomez de salirse del patrón y mostrar su lado mas salvaje y “adulto”. Al trío se une la esposa del director, Rachel Korine, quien logra mezclarse muy bien con sus menores co-protagonistas.

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Las cuatro protagonistas destacan. Sin embargo, Candy (Vanessa Hudgens) y su reiterativa pantomima de pistolita suicida se lleva los máximos honores. Su burla a la sordomuda calenturienta, su sonrisa borracha, su violencia desatada, su sexualidad explosiva, siempre en control. Es la generación que fantasea con Die Antwoord, fiesteros explotadores de la miseria y la piedra sexy. Mucha culpa blanca inconsciente. Lo cool es ser pobre, del ghetto, de las calles, del crimen ilegal, siempre y cuando se sea millonario. La paradoja. La universidad y la vida profesional planificada es una espantosa cotidianidad irreversible, salirse del patrón es necesario, así sea a través del coqueteo con la muerte por aparentes estupideces superficiales. Lo mas divertido, excitante y revelador siempre será violar la ley impunemente. “Seeing all this money makes my pussy wet” sentencia Candy.

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Lo de Alien (James Franco) es un caso quizás único. El hip-hop mas como actitud gangsta que como lucha social. Una caricatura exagerada del blanco que por todos los medios quiere ser identificado como el rey del blinblineo que empieza siendo inverosímil y progresivamente va obteniendo corazón y credibilidad. Alien degusta con su pene y sus dientes platinados a casi todas las niñitas deliciosas vacacionistas, es millonario y tiene cientos de juguetes adultos (ametralladoras, Kool-aid azul, nunchacos y shorts de todos los colores) pero no deja de ser uno de los personajes mas patéticos del cine reciente. Un esclavo de sus pulsaciones simples y de los “role models” mala conducta impuestos allí por su rentabilidad.

La escalada de violencia es necesaria y surreal. Inverosímil a ratos, lo cual la potencia. Son las Pussy Riots consumistas gringas. La lucha equivocada radicalizada. Son las hormonas desatadas y el sexo peligroso como eufemismo del amor. El efectismo mas peligroso, siempre y cuando seamos protagonistas de una historia divertida e intensa. “Pretendamos que estamos en un videojuego. Como si estuviésemos en una puta película. No le tengas miedo a nada”.

Aún desde la superficie mas tonta, casi todos queremos ser poesia

Aún desde la superficie mas terrible, la aspiración a poesía es válida

Esto contrasta a ratos con la adorable vuelta a la infancia de los personajes principales. Momentos románticos, entre pase y pase. Esta generación no creció con Madonna. La chica material de los 80 se queda corta. La nueva diosa pop del consumo es Britney Spears, desde niña Disney hasta su desquiciada calvicie y maternidad irresponsable.

Visualmente, aquí resuenan los colores nocturnos de Enter The Void , la fiesta peligrosa de Irreversible y la pistolita de agua sexy de The Runaways y todo es gracias a la fotografía de Benoit Debie. Es la apología nihilista del 2013, por lo que es multicolor y llena de horas mágicas. La belleza de la rumba dura nocturna y el romanticismo de la playa. El gonzo de las cámaras en mano está algo presente, pero enormemente magnificado por el cristal artístico.

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La música está muy bien diseñada. Vamos del dubstep farandulero de Skrillex a los momentos tensos y nocturnos electrónicos de Cliff Martinez (reconocido recientemente por su gran trabajo en Drive), todo flanqueado con el hip-hop de Gucci Mane, Waka Flocka Flame, Nicki Minaj, Rick Ross, Dangeruss (inspiración del personaje de Alien) y el mismo James Franco. Sobretodo Skrillex acierta con una versión instrumental orquestal de su archireconocido Scary Monsters and Nice Sprites rebautizada como Scary Monsters on Strings (got it? cuerdas, hilo, bikini).

A ratos se regodea mucho en su condición “artsy”. Mucha abulia, melancolía y nostalgia. Cual película de exploración de Gonzalez Iñarritu. A fin de cuentas quien edita es Douglas Crise (Babel). Mas allá de dialogos y one-liners, es una película que balbucea entre línea de coca y buche de licor. Funciona.

“Es la Trainspotting de nuestros tiempos”. Sonamos ancianos. Spring Breakers nos deja en evidencia. Hay algo allí para nosotros, pero este film le pertenece más a los gloriosos irresponsables, a los que aún están por entrar en la adultez maldita. Los que aún no solo quieren, sino activamente buscan por todos los medios vacacionar eternamente con el trabajo de otro. Esperemos que la aprecien lúdicamente, se droguen hasta el entumecimiento y el sudor, pongan el blu-ray de ésta película y exploten Noisia, Skrillex o Borgore a todo volumen.

That Big Black Hole: Esfínteres de Acero.

1362460173_sc_16334_04_12En la edición de Febrero de 2001 de la revista Talk, un artículo de Martin Amis recoge una conversación con el gran ‘Buttman‘. En ella, John Stagliano el  empresario/director/pervertido elabora, si se puede considerar así, sobre la filosofía del sexo anal desde el punto de vista de la representación pornográfica, que es una marca registrada de las película que produce, dirige y/o promociona:

“Con el sexo vaginal, tienes a una mujer gimiendo como loca. Y el espectador con un mínimo de capacidad para discernir se pregunta: ‘¿Es esto real o es puro cuento?’
Con el sexo anal, por otra parte, la actriz está obligada a producir una respuesta de otra naturaleza: más gutural, más animal. Su personalidad sale a flote”

Cierto o no, Stagliano debe saber una que otra cosa sobre respuestas ante la cámara. No en vano ha dedicado su vida a ello y mi intención de verdad no es cuestionarlo.

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En todo caso voy a complementar o mas bien a sostener lo que dice Stagliano con una cita del ensayo, La Ceremonia del Porno, escrito por Andrés Barba y Javier Montes. En el los autores hablan del cuerpo pornográfico.

“Todo lo que es susceptible de ser visto está siendo visto. Suprimid las manifestaciones afectivas de la privacidad sexual y el cuerpo resultante será un cuerpo abstracto”

También Barba-Montes hablan de algo llamado autopsia erótica. Un término que me llama la atención porque efectivamente una de las virtudes (?) del porno es esa capacidad que tiene de dividir los cuerpos. De hacer excitante (¿o será excitable?) cualquier parte del cuerpo. Desde lo más típico: la vulva, el pene, los senos, las nalgas, etc.

“La primera característica de un cuerpo presentado en el acontecimiento pornográfico es su insistencia. No puede ser obviado a la par que no puede ser tocado desde fuera (…) El espectador de pornografía no pide sólo un cuerpo desnudo realizando eficientemente un acto sexual; pide un cuerpo en el que cada uno de sus fragmentos sea un sexo”

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Al principio cité a Stagliano porque ciertamente, de los directores trabajando actualmente en el porno masificado,  es uno de los que coherentemente ha dedicado su obra, tanto la producida por el como por su compañía (con todos los directores que forman parte de su roster) a la explotación de fetiches específicos. Pero si se observa más detenidamente observarán que el sexo anal es lo primordial.

Buttman dice que una cogida por el culo te da una reacción más animal. Una reacción más natural. Y viendo las películas (producidas o dirigidas por el) uno puede de una u otra manera observar esto. Y por un tiempo esto quizás fue para ponerlo de una manera sencilla, la tapa del frasco.

¿Son Stagliano e Evil Angel los únicos que hacen películas de sexo anal duro? Nada más alejado de la realidad, sólo los tomo como ejemplo. En la era actual del porno, tan atomizado como está, basta con entrar en cualquier sitio de streaming porno y se darán cuenta que hasta el perro de la esquina anda rodando películas de sexo anal duro.

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Sin embargo vuelvo a mi segunda cita del ensayo de Barba y Montes, especialmente la parte de la insistencia del cuerpo pornográfico. Esa palabra, insistencia, llama poderosamente mi atención porque Barba y Montes durante todo su texto (muy bueno por cierto) parecen ignorar, no se si a propósito, el efecto que tiene la demanda sobre el porno. De hecho muy pocas veces se refieren a el desde una perspectiva de producto.

La demanda. Claro sería una impertinencia decir que el porno cambia o se reinventa meramente por la demanda de la gente. El ‘quiero ver algo más fuerte, quiero ver algo más loco, etc.’ mas bien lo que hace es visibilizar prácticas. Pero en ese proceso de visualización debe magnificarlas hasta el punto de hacerlas atractivas. Novedosas quizás.

De un tiempo para acá me viene llamando poderosamente la atención la aparición de una de estas novedades. Uno de estos ‘nuevos subgéneros’ que de nuevo no tiene nada. Y es el gaping, cuya traducción puede ser tanto abierto o enorme; gaping assholes, anos enormes o abiertos; o el anal gaping que es básicamente la acción de crear un ‘ano enorme’. Análogos.

Repito esto no es nada nuevo, sin embargo lo que ha captado mi interés es el nivel bizarro  al que se ha llevado esto y al mismo tiempo la estandarización de la práctica. Estos videos extremos de penetraciones anales son más viejos que las cholas de Cristo. Pero nunca los había visto como una práctica común del porno más masivo y consumible. Quizás podría ser una forma de defensa de la industria porno ante lo aparentemente irrestricto que es el internet. ¿Cómo compites con la ama de casa que decidió meterse tres pepinos en el culo?. La lógica del porno a veces no es complicada, la respuesta es sencilla: pues voy a hacer películas donde se metan 4 pepinos por el culo. Y así ya ven por donde vamos.

¿Y a donde voy? A ningún lado realmente, sólo quería justificar elegantemente esta curaduría de las mejores nenas con un ano de elasticidad superlativa. Con éxito y esfuerzo logré reducir la lista a un tres redondo.

Roxy Raye.

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Esta oriunda del estado de la Florida comenzó, como muchas en este sub-género, como una webcamer amateur. No logro ubicar en que servicio de streaming colgó sus primeros videos. Lo cierto es que luego de abrir su página se ha dedicado a producir contenido exclusivo para ella. Eventualmente ha aparecido en películas para compañías (Evil Angel, obviamente).

Quizás no sea del agrado de muchos por la particularidad de que no hace escenas con hombres; si obviamos las que ha hecho con quien asumo es su pareja, que a lo mucho ha llegado a un POV y a un fisting; además de la escena que rodó con un fan y un interracial. Las otras escenas son lésbicas. Aunque la verdadera atracción  es verla sola. La mayoría de las escenas de su blog son de masturbación.

Una de las cosas que me llama más la atención de Raye es la energía positiva que transmite en todas sus escenas. Por bizarro que pueda parecer la cantidad de cosas que se mete esta niña por el culo y el tamaño que alcanza el mismo, nunca parece estar incómoda ni molesta. Y la forma como interactúa con la cámara es de lo más natural. Eso se aprecia, yo lo hago. Además de siempre estar sonriendo lo que es un cambio notable de la típica cara de humillación común en películas con estos sub-géneros. Una cara como de ‘tengo tres berenjenas en el culo, pero es lo más cómodo del mundo’. Y por último considero que la niña es bella. Tiene un cuerpo natural que por lo visto no ha modificado con cirugía y probablemente no lo haga.

Si ha leído hasta aquí y he causado algún interés en el tema (o si sencillamente ya lo tenía) esta es la actriz que yo recomiendo seguir. Para quienes tienen dinero pues suscríbanse a su página o si están pelando bolas pues bájense las escenas que no son difíciles de conseguir. Como dije anteriormente tiene algunas películas con productoras grandes. Las de Evil Angel son evidentemente el tiro al piso, sin embargo yo iría más allá y recomendaría aquellas que ha hecho con el propio Buttman. Son el gonzo al más puro estilo old school. Roxy tiene un gran culo y si hay un hombre con talento para registrar el culo en video es Stagliano. Las otras películas que hizo con Jay Sin son buenas pero un poco largas y repetitivas. Las únicas escenas que podría considerar en el espectro extremo son las que rodó con la gente de Kink. Es ver para creer.

Hot Kinky Jo / Alysa Gap aka Alysa aka Gapolexa

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La primera vez que vi un video de cada una de estas actrices mi mente se paralizó. Porque lo que estaba viendo era básicamente un freak show. Era una vaina irreal.

La facilidad con las que cada una de mujeres dilatan el esfínter anal es sencillamente dantesca. Cuando supe que ambas eran “ex-soviéticas” (bueno Ukrania y Rusia), tuve una fantasía de como el accidente nuclear de Chernobyl había afectado el material genético humano y había convertido a estas mujeres ¡en mutantes!. Si no, me era imposible explicar como es que habían logrado convertir su ano en una proeza de la hidráulica y la anatomía humana.

Es increíble. Hotkinky Jo apareció también en uno de estos sites donde la gente sube videos desde su casa (asumo) y pronto los videos se convirtieron en una sensación en ciertos círculos. Es como ver un acto de magia. Cosas que aparecen y cosas que desaparecen. Pronto puedes encontrarte preguntándote a ti mismo: ¿ya no digamos la elasticidad del ano, sino la resistencia del intestino…

Pronto no tardó en ser captada por uno de los directores bajo el ala de Evil Angel, Jay Sin, quien la uso para varias escenas de sus películas. Asumo que luego de esta experiencia de más alto presupuesto le dio la idea de finalmente abrir una página con su contenido original.

Sin embargo la estructura de los videos de HotKinkyJo y la poca pasión que transmite la actriz a veces, más pronto que tarde, se tornan en repetitivos y sin sentido. Afortunadamente es poco probable que cada uno pase de los 9 minutos. Así que bueno sólo por la curiosidad de la nena.

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De último está Alysa Gap, que si ha rodado más películas y escenas para páginas gringas de hardcore extremo. Evil Angel, evidentemente, también la recluto para algunas películas, pero a diferencia de HotkinkyJo, que sólo trabajo con un sólo director, Alysa trabajó para al menos 4 directores distintos, cada uno con motivos distintos y obsesiones distintas en torno al género del sexo anal.

Podría decir que Alysa Gap es la más comercial de las tres. Mientras que HotKinkyJo es lo más undergruond del asunto y siendo al final Roxy Raye como lo más indie de este conjunto.

Si tuviese que recomendar alguna de las escenas de Gap volvería a hacer referencia a Kink.com donde ha rodado varias veces y donde parece haberse explotado todo el potencial de Gap como performer.

Los 400 días de los Walkers

El año pasado Telltale Games se metió en los libros de la historia de los videojuegos con su adaptación del famosísimo comic/serie de TV The Walking Dead. Lo hizo retomando a la aventura gráfica, viejo género que está arraigado en el corazón de los gamers de vieja data, y que desde mediados de los 90 había sido poco utilizado y reemplazado por mecánicas mas efectistas y vistosas como el First-Person Shooter.

El point & Click, las diferentes opciones de conversación, grandes actuaciones y una fuerte apuesta por la historia y el desarrollo de los personajes (constante narrativa ademas en toda la mitologia Walking Dead) fueron los ingredientes para que la obra de Telltale ganase mas de 80 premios al Juego del Año.

The Walking Dead: 400 Days es un episodio extra que nos permitirá aplacar la ansiedad de la espera entre la primera temporada y la segunda (aún sin fecha de salida). El resultado no es un mero paliativo, sino un episodio interesante, divertido, con personalidad y con grandes momentos que enriquecen todo el universo de los Zombies Walkers.

El episodio está dividido en cinco historias, cada una protagonizada por un personaje nuevo diferente. Telltale ha diseñado la pieza para ser jugada en el orden que queramos. 400 Days sigue la misma apuesta de la primera temporada: Buenas historias, mejores diálogos y decisiones importantes que NO siguen un patrón moral inocentón ni maniqueo. Cada mini-historia es prácticamente un muy buen cortometraje interactivo, que no deja de darnos luces acerca de la descomposición de la humanidad como consecuencia de la otra descomposición literal, la de los walkers. La crueldad necesaria, la búsqueda de la razón y la supervivencia del mas apto o el mas solidario. Un epílogo interactivo reunirá las cinco historias y, dependiendo de nuestras decisiones, el final cambiará.

Insisto en los diálogos y las actuaciones. Cada vez que tenemos la posibilidad de decir algo, tenemos cuatro opciones (incluyendo el silencio) y un tiempo limitado para decidir hacia donde llevar la interacción. Podemos mentir, ser honestos, sarcásticos, hostiles, o reservados, entre otros. El diseño está bien pulido y todas las conversaciones/decisiones posibles dan resultados satisfactorios y hechos creíbles.

No todo es conversación. Hay algunas secuencias de carreras contra el tiempo, disparos, violencia cruel y exploración necesaria. Todo bien diseñado para meter la sangre necesaria en la aventura gráfica y el point & click característico de la saga.

400 Days necesita al menos el primer episodio del juego para poder arrancar. Par de decisiones de la primera temporada se verán reflejados en este episodio extra y Telltale ha prometido que las decisiones de éste influirán en la segunda temporada. No por nada hay referencias e informaciones de personajes de la historia, y sus destinos.

El episodio es breve (puede terminarse en hora y media si vamos al grano y no investigamos detalles) pero por 5 dólares, vale la pena, sobretodo si son fanáticos de la obra de Robert Kirkman. Para los fanáticos del juego de Telltale, sin duda, es un imprescindible. Yo ya tengo mi nuevo personaje predilecto.

Cock Happy 4: ‘El canto de cisne’ de Belladonna

El último round

El último round

Esto es parte de un trabajo (más grande) en progreso, así que habrán muchas ideas y referencias incompletas. Eso y que mi forma de escribir es, a falta de una palabra más correcta, errática.

El año 2012 fue el elegido por Belladonna, o Michelle como yo prefiero llamarla en mis fantasías, para retirarse definitivamente. Hago hincapié en lo definitivo del retiro porque ya la nena había dicho que se colgaba los vibradores (vieron lo que hice allí, ¿no?) en varias ocasiones en el transcurrir de su carrera. Dos que yo recuerde. La primera vez fue por haber contraído clamidia, riesgos de la profesión supongo. Y la segunda sencillamente porque un día se levantó y se dijo “creo que quiero hacer algo distinto con mi vida”.

Así que cuando anunció, por tercera vez, que ya no sería ‘Belladonna’ sino que ahora sería sencillamente Michelle (como la de mis fantasías) debo reconocer que había cierto escepticismo de mi parte. “Esa vuelve… esa vuelve dentro de poco”. Pues ya vemos como resultó todo. Y nos quedamos con la típica situación de ‘buena noticia/mala noticia’. La mala noticia es que todo parece indicar que esta vez el retiro es definitivo (?). La buena es que se despidió, en mi humilde opinión, a lo grande. Aunque en perspectiva quizás su retiro es sencillamente una buena noticia…

Juego de rol

Juego de rol

Ahora mismo trabajo en un libro de pornografía, en un libro sobre la pornografía que me gusta a mi. O para ser más específico, un libro sobre Belladonna; su vida y pasión. Y tantas pajas en el medio. Parte de la escritura consiste en volver a ver (y en algunos casos ver por primera vez) las películas de Belladonna. Pero me adelanto sin necesidad.

En el año 2012 salen a la calle las dos últimas películas oficiales en las que registran un performance sexual de Belladonna, dos películas dirigidas por ella (dos películas más bajo su dirección le seguirían pero esta vez sin su estimulante presencia). Voy a hablar de la mejor de esas dos: Cock Happy 4, o lo que a mi me gustaría traducir vernáculamente como: ‘Feliz a punta e’ guevo, parte IV

La otra, Belladonna’s How To Fuck, es básicamente un manual de como tirar a lo estrella porno. Ya hablaré de ella en su momento. Así que pues Cock Happy 4 es lo que yo considero como el canto de cisne de Belladonna. Una forma de irse a lo grande, si es que ésta vez realmente se fue.

Cock Happy 4, obviamente pertenece a la serie homónima pero en el gran esquema de su filmografía es parte de lo que yo llamaré en adelante su etapa crepuscular. Esa que comienza con la primera película editada por su sello, con su compañía Belladonna Entertainment, bajo el ala protectora de Evil Angel del ya inmortal John Stagliano . Es la etapa que comienza cuando Belladonna, como marca, está plenamente establecida. Esa etapa comienza con Belladonna’s Evil Pink salida a la calle en el 2003.

Un vistazo rápido a las películas que hizo (tanto actuando como dirigiendo) en este periplo de 9 años y es posible detectar cierto patrón. Es una depuración de lo que hizo durante sus años anteriores, o en lo que yo acostumbro a llamar la etapa forajida o edad de oro pero bajo un esquema de orden y de cumplimiento con exigencias de un mercado más pequeño, el de sus seguidores. Empaquetado y mejorado. Sólo agregue semen.

¿Esto luce intenso?

¿Esto luce intenso?

Y si soy más obstinado yo podría considerar a Cock Happy 4 como el destilado de toda su carrera. La película que hace cuando ha llegado al pináculo de la misma. La película donde nos recuerda que no tiene nada que demostrar y que ha sobrevivido a la molienda de carne que es la actual industria porno. Y ha terminado en el tope. No saltó a entregarse a alguna secta pseudo-religiosa, ni se volvió activista anti-porno, ni nada de ese tipo de episodios esquizoides tan frecuentes dentro del porno.

Para explicarme mejor Cock Happy 4 es a Belladonna lo que fue Abbey Road a los Beatles. Lejos de ser una película perfecta (que película pornográfica o de otra índole lo es) es la película idónea para comenzar a conocer a Belladonna, si es que ud. hasta estas alturas del calendario post Y2K no la conoce. Es Belladonna en 4 pasos. Belladonna for dummies. Que ironía que es su última película.

“Belladonna está de regreso. Ahora es una mujer real y sabe exactamente lo que la hace feliz. GÜEVO, ¡GÜEVO! Y ¡MÁS GÜEVO!”

Así reza en la carátula de la misma. Me intriga ciertamente esa inscripción. Cock Happy 4 se lanzó luego de el segundo retiro de nena. Cuando vemos nuevamente a Michelle ésta porta, lo que terminó por convertirse en una de sus características, corte de cabello al rape. Es una reversión inmediata a la imagen clásica de Belladonna.

Feliz

Feliz

Lo que encuentro más interesante de la inscripción de arriba es la parte donde dice “…Ahora es una mujer real”, sobretodo cuando observo detenidamente su performance,  que en esta película a pesar de que cada una de las escenas juega con una imaginario distinto uno del otro, bañado por una sencillez y una evocación a la naturalidad que no había visto en ninguna de sus escenas recientes. Incluso en la escena de dominación donde esta ataviada de un traje de perro hecho de cuero sorprende por la naturalidad con la que acepta el castigo de su compañero de escena. Completo desenfado. Es la misma actitud que demuestra en las otras escenas, mucho menos violentas y enérgicas.

Al finalizar la escena…

-Belladonna: “Maldita sea extrañaba esta mierda”
-Aiden Reily (co-director): Se vio intenso
-Belladonna: Es perfecto
-Aiden Reily: Se vio extremadamente intenso. ¿fue así?
-Belladonna: Para mi, esto es sencillamente un disfrute. Disfrutar de lo que me gusta. No sentí que debiéramos parar la escena porque se estaba poniendo ‘extrema’. No se aún lo que es llegar a los extremos.

Es lo que dice Belladonna al finalizar la escena de dominación. Y lo dice con una mirada de satisfacción casi que infantil. Y yo le creo.

Retiro

Retiro

Entonces Cock Happy 4 es la prueba final de que Belladonna se va estando por encima de todo (lo permitido por la estricta legalidad del porno actual eso si) en términos de performance y compromiso. Y ciertamente no tiene nada más que demostrar. Es el adiós con la frente en alto. Retirarse de la mesa ganando.

Es innegable el atractivo del panorama. Es como ver a un atleta retirarse en la plenitud de sus condiciones.

Maravilloso.

Destino Cambodia: Cerveza y saltamontes.

Agua.

Agua.

Y entonces me di cuenta, a donde quiera que mirase sólo había agua. Era una sensación similar a la que tuve los días anteriores cuando entendí que lo único que me rodeaba era jungla.

Así como pedalear 4 horas por las carreteras de Siem Reap y entender que lo único que te rodean son campos de arroz. Y mierda de vaca. Y arroz.

La experiencia ciertamente es nueva. No el pedalear. Eso ha sido mi terapia por los últimos 5 meses. He pedaleado dos veces al día, todos los días desde mi casa hasta el trabajo y viceversa. Era eso o tirarme por la ventana. Pero hoy no soy ese, hoy no estoy ahí.

Hoy estoy pedaleando en una carretera a las 4 de la tarde.

Diminutos

Diminutos

Quizás esto también es parte de mi terapia. Quizás a veces uno necesita sentirse realmente diminuto. Como un grano de arroz. En un campo inmenso en medio de Cambodia. Y de repente todo parece tan relativo. Todo es tan pequeño, tan diminuto.

El final del trayecto no lo decido yo. Lo decide el maldito cansancio. En este país del coño, el sol brilla y te tumba. No hay kioskos a la vista. Olvida la Coca-Cola. Gracias a Buda existe una cerveza local. Orgullo del pueblo de Cambodia.

-Angkor Beer, is it really cold?, le pregunto al pana que me atiende.

-Yes sir, very cold.

‘Tráeme una. Rápido.’, le digo. Se ríe. ‘Otro turista loco’, estoy seguro debe pensar. Extrañamente no me siento como turista. Esta es mi terapia. Es una excentricidad casual y del azar. Me toca enfrentar mi neurosis en un bar de hamacas en medio de un campo de arroz. Pienso en el desprendimiento, en el desamor y en las malditas hamacas del bar. ¡Un puto bar de hamacas!. ‘Esta es la mejor idea del mundo’, pienso. Hago notas mentales: ‘Abrir un bar de hamacas en algún momento de mi vida’.

Cerveza

Cerveza, the last cup of sorrow

Un olor agradable llama mi atención. Pienso ‘coño en esta vaina no venden nada para picar’. Le pregunto al mesonero:

-What’s that smell?

-Fried Grasshoppers sir, you want?

-Just another beer. Thank you.

Voy a dejar a las proteínas fuera de esta terapia (por ahora). Cue ‘The Last Cup of Sorrow’.

17 de Septiembre de 2010. Siem Reap, Cambodia

¡Adiós Tony!

Hace unas horas me enteré de la muerte de James Gandolfini, ese formidable actor que le dio vida a Tony Soprano, personaje icónico de la cultura moderna. Sin embargo, la empatía o el “duelo” que me embargó me dejó perplejo. Esa tristeza por un “piazo de actor” que murió sin tener ni idea de mi existencia, desafiaba mi lógica. Hasta ridículo me sentí cuando empecé a explorar ese sentimiento. Incluso hice algún chiste idiota sobre el juego de fútbol entre Italia y Japón y la muerte de Gandolfini. Mecanismo de defensa.

No creo en ídolos y desde siempre he tenido gravísimos problemas con la autoridad. No me considero seguidor de nadie y hasta a los mas respetados seres humanos les busco por igual su luz y su sombra, para intentar, de hecho, humanizarlos en su justa medida.

Poco a poco fui entendiendo que mi relación con The Sopranos es mas fuerte de lo que había hecho consciente. Creo que no ha habido otra serie de TV, película ni personaje que me hayan brindado tanta compañía, camaradería y herramientas en diferentes etapas de mi vida.

Como adolescente que se respete, tuve serios problemas de comunicación con mi padre.  La relación llegó rápidamente a niveles insoportables y tuve que rápidamente buscar jamás volver a depender económicamente de él y bajarlo del pedestal de padre con una bazuca. Durante esos jodidos años de búsquedas, fracasos económicos, sentimentales y profesionales, siempre me refugié en la ficción. Y Tony Soprano y sus dos familias, desde 1999, fue una de las constantes en mi vida.

Ahora lo veo un poco mas claro. Tony, canalizado por Gandolfini, Chase y el escritor/director de turno por episodio, fue un modelo a seguir. Su seguridad y liderazgo aplastante siempre fue irresistible. Su misoginia natural, un elemento de entretenimiento. Su sociopatía latente, una herramienta. Sus buenas intenciones devenidas en crimenes violentos, el mecanismo de defensa perfecto. Y todo, por supuesto, una gigantesca alarma de lo que NO se debe hacer. Un desglose de los mitos de la masculinidad. Lo que realmente significa querer ser y proyectar ser el macho alfa. Los sacrificios y los riesgos de la mentira como atajo para tomar las riendas de la vida. La doble vida que te llevará irremediablemente a tener ataques de pánico y buscar desesperadamente ayuda con un psiquiatra. Creo pude tomar perfectamente lo que necesitaba de Tony Soprano, porque, al igual que él con la Doctora Melfi, tuve una práctica enorme de argumentación, actuación y estrategias sociales con un psiquiatra, mi padre.

Tony trascendía en el plano real. En una oportunidad Albinson Linares, hermano del alma y amigo incondicional, fue a visitarme justo en el momento en que HBO estaba estrenando un capítulo de The Sopranos que no tendría pronta repetición.  Recuerdo haberle informado tajantemente a Albinson que antes de salir a planificar la maravillosa ingesta de licor de turno, vería el capítulo. Primero Tony, luego mis amigos reales.

Paralelamente, The Sopranos entraba en mi configuración tambien como producto cultural. Yo apenas empezaba a avisorar lo que quería hacer con mi vida profesional y tuve la enorme suerte de haber tenido la mejor serie de TV de todos los tiempos como influencia técnica. Personajes bien escritos, dirigidos e interpretados que crecieron durante 8 años.

Pasaron los años y empecé a tener mayores libertades y problemas de adulto joven. Tony seguía allí, ya no siendo una figura paternal, sino lentamente convirtiéndose en un aliado lúdico. Mi escape de la realidad era realmente una terapia maravillosa. Durante una época solía salir del trabajo, comprar un sanduche italiano en subway (si, italiano), regresar a mi mini-habitación de recién llegado a la capital y cenar viendo par de episodios de The Sopranos en DVD. Y era la gloria. Quedaba repuesto y listo para salir nuevamente a la calle a entretenerme o a trabajar.

Cuando The Sopranos terminó con ese corte a negro abrupto en el 2007, tuve las repeticiones, mis DVDs y la esperanza lejana (que realmente no era prioridad) de que en algún futuro distante Tony Soprano/David Chase /James Gandolfini nos contarán un epilogo. La muerte de Gandolfini ha eliminado de raíz esa posibilidad. Y es ahora que entiendo que, de alguna manera, ya vi todo lo que podía ver de la vida de Tony Soprano. Entendí entonces el sentimiento.

Hay un verdadero duelo cultural por un amigo ficticio, un modelo a seguir y huir. Un adulto que envejeció y que quiso domar la vida a punta de pistola. Y que, ahora, con su contraparte real en otro plano existencial, ha trascendido a status de leyenda.

Así que, en agradecimiento por esta ficticia pero muy concreta y larga amistad, sólo me resta despedirte, con nostalgia y respeto.

¡Adiós Gandolfini! ¡Adiós Tony! que William S. Burroughs te reciba en el mas allá recitándote “Seven Souls”, esa maravillosa pieza que deja en evidencia la huella imborrable de tu presencia en la vida de otros.

Lollapalooza Chile 2013, Día 2

Despertamos tarde, después de unas pocas horas de sueño maravilloso y restaurador. Tras par de sanduches caseros baratos y la TV chilena mostrando mas a Bachelet que a Piñera, nos enfilamos nuevamente al metro para llegar al Parque O’Higgins.

Llegamos justo cuando Keane empezó su set. Decidimos entonces pasar un momento hippie-picnic, con mi manta ganadora. Fue uno de los momentos más bonitos del festival que incluso inmortalicé en un video cursi que tengo en mi flickr. Sonaron todas mis favoritas, incluyendo “Everybody’s changing” y “Is it any wonder?”. Recordaré por siempre a un muchacho en silla de ruedas que se agitó y emocionó como nunca cantando “Somewhere only we know”. Cerraron la tanda con “Crystal Ball” y nos pusimos de pie.

Aquí nuestro grupo empezó a separarse, teníamos diferentes prioridades. Nathaly y yo nos enfilamos a ver a Mike Patton en uno de sus proyectos más duros y experimentales, Tomahawk. Esta banda es un trabuco conformado por el baterista John Stanier (Helmet y Battles), el guitarrista Duane Denison (The Jesus Lizard), el bajista Trevor Dunn y por supuesto, Mike Patton (Faith No More, Mr. Bungle). Arrancaron el set con “Mayday”, “God Hates a Coward”, “Flashbacks” y la reciente “Oddfellows”. Patton, a diferencia de su persona como frontman en Faith No More, está siempre en el mismo lugar, atado a la responsabilidad maravillosa del teclado, que muchas veces es también un instrumento para distorsionar y modificar su versátil voz. Siguieron “101 North”, “Birdsong”, “Rape this Day”, “I.O.U” y “Capt. Midnight” y el ensamble estaba bien compacto. Lo que hace Stanier en la batería es admirable. “White hats /  Black Hats”, “Point and Click”, “South Paw”, “Totem” y “Laredo” para convencernos de que la organización del festival había puesto demasiado temprano a estos carajos. Que potencia y cuanta estridencia controlada maravillosa. Cerraron el set con dos covers: “How low can a punk get” de Bad Brains (guiño/espaldarazo de Patton perfectamente planificado, pues las leyendas del hardcore punk estaban a punto de iniciar su set) y “Just One More” de George Jones.

Llegamos al Playstation Stage justo a tiempo para las últimas canciones de Foals, a los cuales siempre había subestimado. Nuestro buen amigo Vemeko si los vió en pleno. En vivo son un trabuco intenso, pero divertido. Cerraron con “Spanish Sahara”, “Red Socks Pugie”, “Inhaler” y “Two Steps, twice”.

Luego vendría la razón por la que estábamos en ese escenario, en ese momento: Bad Brains. Rara vez se puede disfrutar de una banda legendaria con la facilidad y el acceso con la que los vimos. La estoicidad de H.R. como voz principal es impactante. Ya no es el desesperado y enloquecido de hace unos 30 años. Enfundando en un traje deportivo verde ADIDAS, guantes negros, dreads legendarios y una toalla blanca encima, HR lucía perfectamente como un mendigo demente, con atisbos de suerte y sabiduría. Empezaron su set con esas canciones hardcore punk de minuto y medio frenéticas y muy duras como “Attitude”, “Right Brigade”, “Sailin’ on” y “The Regulator”. H.R. seguía en su soliloquio desquiciado mientras su hermano Earl Hudson, junto a Dr Know y Darryl Jenifer descargaban la metralla y literalmente alborotaban el polvo en el público. Con “Jah Love”, “Give Thanks and Praises” y “Universal Peace”, Bad Brains bajó un pelo las revoluciones y empezaron a introducir sus temas más reggae, como “I luv i Jah”. Otros 4 temas más y cerraron genialmente la tanda con “Pay to cum” y la impelable “I against I”.

Ver a A Perfect Circle en vivo es una experiencia a ratos surreal. Tener al frente a una banda tan inestable en su formación y existencia, que pareciera sólo existir fugazmente sólo cuando han grabado sus 3 discos de estudio (¡en 14 años!), es medio mágico. Empezaron con el cover “Annihilation” de Crucifix, maravilloso tema que he escuchado hasta el cansancio porque además es el primerísimo primer tema de mi ipod desde hace casi 10 años. Mientras el legendario Maynard James Keenan desplegaba su gran voz y se condenaba a una mini tarima personal, hundida en un rincón, Howerdel, al frente del escenario, se relajaba sentado en el piso con una franela desgastada, tocando un pianito mínimo, cual Schroeder de Charlie Brown. Seguidamente, la oscurísima (pero pertinente, hemos fracasado como humanos) versión de “Imagine” de John Lennon y ahora si el James Iha (Smashing Pumpkins), Jeff Friedl y Matt McJunkins se acoplaban al ensamble. No está ya Lenchantin, ni Twiggy Ramirez ni Josh Freese. No son pérdidas irreparables. Siguieron “Weak and Powerless”, “The Hollow” y el cover de Depeche Mode, “People are people”. Maynard, con su eterno complejo de enano, se limitaba a pisotear con fuerza, agacharse, mover el micrófono y bambolearse, pero nunca bajó de su tarima personal. Luego vino la versión que NO me gusta de “3 Libras” (El Mix All Main Courses) y “The Noose”. Con “Blue”, la tarde empezó a caer hermosamente. Siguieron “By and Down” y una de mis favoritas, “Rose”. Con “The Package”, el momentum creado fue increible. Cuando explotó la canción, explotamos todos. Billy Howerdel se desplazó con gracia por todo el escenario con su guitarra, como chequeando todas las estaciones musicales, incluyendo el público. Luego procedó a gritar repetidas veces el Go back to sleep! del mantra maldito de “Counting bodies like sheep to the rythm of the war drum”. El fin se sentía cerca cuando tocaron “Passive”, de las mejores del set. Luego vino el cover de “When the levee breaks” como intro a la maravilla de “The Outsider”, donde nos volvimos locos todos. Fue el cierre. APC no hace encore. No nos cantaron “Judith”. Howerdel salió del escenario, muy agradecido y casi pidiendo disculpas. Maynard James Keenan ni volteó a vernos. Tomamos lo que pudimos y salimos satisfechos.

Corrimos al Playstation Stage a ver Los Tres, a quienes les sacrifiqué la primera media hora para poder ver el set completo de A Perfect Circle. El buen Vemeko si logró verlos desde el principio, por los que disfrutó de una ráfaga de clásicos uno tras otro: “Sudapara”, “La espada y la pared”, “La Torre de Babel”, “Hojas de té”, “Tírate”, “Déjate caer” y “un amor violento”. Ya era de noche y para llegar al escenario tuvimos que sortear un oscurísimo bosque lleno de árboles y humanos viendo hacia la luz. Llegamos cuando sonaba “La vida que yo he pasado” y Los Tres, héroes chilenos (Vemeko dixit), asumían un set más inclinado a la cueca. Así sonaron “El Arrepentido”, “Lagrimas Negras” y “Quien es la que viene allí”. Tumbados en la manta sobre la grama, tomamos el red bull chileno de turno mientras escuchamos “La Primera Vez” y “He barrido el sol”. Los Tres cerraron ese escenario con el cover de Buddy Richard “Tu Cariño se me va”.

Nathaly y yo vimos el reloj y sabíamos que teníamos tiempo. Nos tragamos OTRO de esos Red Bull chilenos cuyo nombre olvidé y prácticamente corrimos realmente drogados al LG Optimus Stage (una especie de Poliedro que está entre los dos grandes escenarios del Parque) para ver algo de esa leyenda del rap llamada NAS (entre mis top 5 de todos los tiempos). Llegamos justo a tiempo para verlo corear “Hate me now” con un infierno digital de fondo en las visuales y un público rebotando enardecido. Fue un medley de casi una hora donde aglutinó unas 20 canciones, que cerró con “One Mic”, con Phil Collins sampleado, como es el deber ser.

Salimos de la cúpula, a ver lo último del festival. Una hermosa fiesta electrónica a la vez colorida, pixelada y con muchas sombras. Al fondo, deadmau5 desplegaba su “Ghosts N’ Stuff” y el remix de “Killing in the Name” de Rage Against the Machine. Nos conseguimos finalmente a los amigos que habían sido molidos y escupidos el día anterior por la masa de Queens of the Stone Age. Siguieron sonando “Tetris”, “Closer”, “Raise your Weapon”, “The Veldt”, mientras nos alejabamos y compartíamos historias, como sobrevivientes de guerra. Franelas nuevas, stickers y más del Red Bull chileno. Deadmau5 terminó con “Strobe” y ya nosotros estábamos listos para, reunidos todos otra vez, ver a The Black Keys.

El dúo mas famoso del rock actual (con 4 músicos extras para el tour), ahora en su etapa de afeitadas correctas y cortes de cabello de estilistas, no comieron coba y empezaron su set con la canción más sobreutilizada en los trailers de películas de los últimos dos años: “Howlin’ for you”. Le siguieron “Next Girl”, “Run Right Back”, “Same Old Thing”, “Dead and Gone” y la maravillosa “Gold on the ceiling”. Nathaly se escapó una media hora para ir a la fiesta loca que tenía montada Steve Aoki mientras el resto veíamos como, tras esta primera tanda, Patrick Carney y Dan Auerbach mandaron a descansar a los otros músicos y tocaron “Thickfreakness”, “Girl is on my mind” y “Your Touch” (¡maravillosa!) old-school style, sólo el dúo dinámico maravilloso. La banda regresó completa para “Little Black Submarines”, “Money Maker” y una de mis predilectas, “Strange Times”. Carney y Auerbach, esos atípicos rockstars, siguieron tocando sin parar un tema tras otro. Así sonaron “Sinister Kid”, “Nova Baby”, “Ten Cent Pistol”, “She’s Long Gone” y “Tighten Up”. Cuando tocaron la aclamadísima por todos “Lonely Boy” empezamos a despedirnos del festival. Nos enfilamos lentamente a la salida mientras sonaba “Everlasting Light”. Habíamos salido ilesos gracias al amor por la música, la camaradería y los Red Bull chilenos esos. Los créditos de la película fueron con “I Got Mine”. Cero lágrimas, mucha alegría.

Así terminó nuestro Lollapalooza Chile 2013. Nuestro. Con ese sentido de pertenencia que trasciende el costo del ticket y los pasajes. El sentido de pertenencia de una experiencia única que se adapta a múltiples gustos. Y es que haciendo el balance general, nuestro amigo Eugenio Scalise nos comentó como una amiga de él había vivido un Lollapalooza maravilloso completamente diferente al nuestro. Ella vio bandas que nosotros ignoramos, boicoteamos o sacrificamos como Of Monsters and Men, Franz Ferdinand, Puscifer, Russian Red, Crystal Castles y Protistas. Casi no coincidimos en nada, pero al final todos nos fuimos felices y con chulitos importantes nuevos en nuestras listas de vida.

El Superman vigente de Snyder

Superman, ese héroe creado a finales de los 30, encarnación del Macartismo de la década de los 50 y poster boy del sueño americano y su imperialismo asumido, no pertenece a ésta época. Es un héroe anacrónico, y sus versiones cinematográficas siempre han reiterado esta obsoleta visión.

Con esta gran predisposición, y un mundo alabando a Marvel, Zack Snyder y David S. Goyer han logrado un Hombre de Acero creíble en pleno 2013. Lo primero que han hecho es volar (o mejor, posponer) a Lex Luthor (que como introducción a la mitología Superman, siempre ha sido recurrente su caricaturización y poca amenaza física) y el foco recurrente en la dualidad exagerada de Clark Kent/Superman. Snyder ha logrado contarnos el nacimiento y crecimiento de Kal-El, sin necesidad de apurar las escenas ni mostrar a Clark Kent adulto a la media hora. Flashbacks bien llevados, pertinentes cuya naturaleza ayudan a entender al personaje.  No hay Clark Kent gafo y vulnerable, sobreactuando torpeza y debilidad. Hay mas bien una lucha genuina por ser “el hombre mas grande” y mucho control de ira. Lo compro.

Las actuaciones y presencias físicas son acertadas. Henry Cavill es un buen Kal-El, y sobretodo un gran Clark Kent. La actitud humilde “white fences” de Kevin Costner (Jonathan Kent) y Diane Lane (Martha Kent) funciona, así como la dignidad y grandeza de Russell Crowe (Jor-El) y Ayelet Zurer (Lara Lor-Van). Snyder no puede dejar el paternalismo de lado (tema recurrente en Superman) y le da prioridad emocional a las escenas de Kevin Costner, el cual cumple la tarea de gran manera. Russell Crowe, por otro lado, logra que queramos ver una precuela enfocada en Jor-El, cosa que la cabeza flotante de Marlon Brando jamás pudo. Sin embargo, el casting de verdad se luce con Michael Shannon (General Zod) y su mano derecha Faoura-Ul, encarnada por Antje Traue (la cual mas que grandes líneas, tiene una amenazante y demoledora presencia en las secuencias de acción). La siempre perturbadora puesta en escena de Shannon es una gran amenaza creíble. El punto flojo es Amy Adams, quien no logra convencerme del todo como Lois Lane. No dejo de ver a Adams y su carita de perplejidad eterna, al acecho del Oscar. Aún teniendo posibilidad de escapar de eso (el guión le da mas oportunidades que zancadillas), no hace sino agregarle demasiado elemento “damisela en aprietos” a una Lane que debió haber sido aún más independiente. En cuanto a los personajes secundarios, lo mas flojo de la película es Perry White (Lawrence Fishburne) y sus colegas periodistas, que no logran representar con contundencia al ciudadano “de a pie”. Es mas bien el sector militar (con Harry Lennix, Richard Schiff, Christopher Meloni y Christina Wren), quienes, aun siendo foco de algunas críticas, logran empatía, conexión y cierta relevancia.

Ésta, obviamente, NO ES una película de diálogos. Los personajes recitan sus líneas con la dignidad característica de la mitología, y funciona. Por supuesto que hay líneas idiotas y acciones innecesarias para forzar par de momentos cursis. Pero por lo general, Snyder logra que nos olvidemos de ellas con facilidad, no dándoles tanta importancia.

El diseño de arte es uno de los puntos fuertes de la película. En segundos, nos comemos rápidamente el cuento de Krypton y entramos fácil en ese mundo moribundo. El vestuario, asunto delicado en películas de superhéroe, pasa la prueba con honores, igualando en grandiosidad y presencia los trajes de Superman, Jor-El y General Zod y sus esbirros.

La acción esta bien distribuida y cuando está presente, es brutal. No “burutal” como muletilla mascachicle fácil, sino realmente brutal. Es potente, contundente y sin descanso. El nivel de destrucción y ensañamiento roza lo épico y Snyder, sorprendentemente, no se regodea en las cámaras lentas efectistas, sino que, al contrario, deja que el poder alienigena choque constantemente con nuestra física de humanos, encadenando una escalada de violencia demoledora.

El score de Hans Zimmer espanta las trompetas épicas de John Williams a punta de coñazos, percusiones y sonidos mas orgánicos. No era tarea fácil, pero Zimmer logra reemplazar a la historia con una personalidad aplastante. Sí, hay una fuerte apuesta por la contundencia rítmica, pero tambien hay momentos sutiles e íntimos que cuadran perfectamente con la mitologia Superman. Snyder, además, nos introduce par de decisiones sonoras agradables en su selección musical. Hay empatía hacia un Clark Kent trabajando en su diáspora mientras suena “Seasons” de Chris Cornell.

Lo criticable en Man Of Steel, es que no tomó mayores riesgos. Supongo que el relativo fracaso de Sucker Punch (sobretodo con la crítica) le puso una tijera enorme a los testículos de Snyder, quien decidió no radicalizar mucho sus propuestas (una lástima, Sucker Punch es una obra maestra, el tiempo nos dará la razón y ere erita cara de papita). Había escuchado par de rumores que llamaron mi atención acerca de cambios interesantes y estructurales en la mitología, pero no es cierto. La trama termina siendo tradicional y comercial, por sus deseos evidentes de competir con Marvel y sus franquicias establecidas (Sí, si hay una referencia al universo Batman en la película). Sí, hay una reivindicación del ciudadano estadounidense, quien es separado de la actitud administrativa y militar de quienes los gobiernan o vigilan. Hay una dualidad mostrada del cristianismo gringo conservador (“Dios me hizo esto” / “Tu eres Dios”) e incluso par de críticas sutiles y tibias a los conceptos errados de patriotismo. Todas son, repito, muy sútiles y tibias, pero se magnifican cuando entendemos lo jodido que es romper el marco de un Blockbuster, además de Superman.

A primera vista, dudo que éste sea un clásico, pero sin duda es el inicio de algo mas grande. Snyder ha logrado algo que personalmente me parecía poco probable: una película interesante y pertinente de Superman en pleno 2013.

García y Los Enfermeros

El canal argentino Encuentro es uno de los pocos en latinoamérica que promueve programación cultural y educativa de calidad. Durante abril y mayo de este año transmitieron “García y Los Enfermeros”, un documental de cuatro capítulos que abarca la actividad de la banda que acompañó a Charly García en el período 1989-1992.

A finales de 1991, cuando Charly García volvió a los escenarios luego de estar internado en una clínica psiquiátrica durante tres meses, bautizó a su agrupación como “Los Enfermeros”. Este retorno fue en el Estadio Ferrocarril Oeste (Ferro) y a manera de parodia, Charly García arribó al escenario en una ambulancia y los músicos salieron vestidos como enfermeros (ver recital completo). Los Enfermeros fueron: Carlos “El Negro” García López (guitarra), Fernando Samalea (batería), Fernando Lupano (bajo), Hilda Lizarazu (coros) y Fabián “Zorrito” Von Quintiero (teclados).

García y Los Enfermeros

El rockumental presenta en dos horas un resumen de diez horas de material inédito grabado por Daniel García Moreno -hermano de Charly- que incluye ensayos, grabación de discos, shows y el día a día de la banda. El mismo Daniel aclaró a Rolling Stone argentina el espíritu del documental: “[…] buscamos darle un sentido neutral, que no sonara ni a homenaje y a un documental tradicional. No hay intervenciones en off, apenas unas placas que van guiando la historia, aunque el poder de las imágenes ayuda a que se narre sola. El material resultante es hermoso”.

A continuación podrán encontrar cada capítulo junto con una lista de los momentos memorables -a mi juicio- de cada uno.

Capítulo 1: Cómo conseguir chicas

  • Grabación de “Cómo conseguir chicas” (1989) que inicialmente iba a ser en inglés y a sugerencia del productor Joe Blaney (Beastie Boys, Ramones, Prince) se grabó en castellano.
  • Presentación en el Teatro Gran Rex (1989, ver concierto completo)
  • Gira Latinoamericana, que incluye parte de la presentación en la Plaza de Toros de San Cristobal en febrero de 1990, Poliedro de Caracas, el Show de Fantástico y el polémico concierto en San Juan (Puerto Rico) durante el Festival de Rock en Español (golpes incluidos).
  • Presentación en el Teatro Ritz de Nueva York (casualmente el mismo año del showcase de Sentimiento Muerto en el CBGB).

Capítulo 2: El Artista

Este capítulo se centra en la grabación de “Filosofía Barata y Zapatos de Goma” en los estudios Panda durante 1990 y que incluye invitados como Fito Páez y Fabiana Cantilo. Se observa cómo es el proceso creativo de Charly García incluyendo la grabación y posterior presentación en vivo de la polémica versión del Himno Nacional Argentino.

Capítulo 3: Los Enfermeros

  • Rodaje de “Enfermeros Trabajando”, video proyectado antes de la presentación en el Estadio Ferro (1991).
  • Pasajes de la presentación en Ferro, incluyendo su llegada en ambulancia y otros conciertos de la gira.
  • Tour en Europa (1992)

Capítulo 4: Los Iluminados

En este último capítulo Los Enfermeros comparten experiencias y anécdotas de la época, sirviendo como resumen a lo presentado en los tres episodios anteriores. Resulta interesante una anécdota sobre la visita a Venezuela en 1990 contada por Hilda Lizarazu (véanlo, si pongo un spoiler pierde la gracia).

En total son dos horas indispensables para cualquiera que ha seguido la carrera del Saynomore.

The Prostitution y visita a Caracas

The Prostitution, la banda que actualmente acompaña a Charly García está conformada por tres enfermeros (“El Negro” García, Fabian Von Quintiero y Fernando Samalea -que ahora toca percusión, xilófono y bandoneón-) junto a Kiuge “El Keko” Hayashida (segunda guitarra), Rosario Ortega (hija de Palito Ortega, coros), Toño Silva (batería), Carlos González (bajo) y un trío de cuerdas encabezado por Alejandro Terán.

Esta alineación estará este sábado en Caracas para presentar el show de la Gira “La Dimensión Desconocida”, montaje basado -al menos en la cabeza de Charly- en el clásico Twilight Zone de Rod Sterling.

Básicamente, esta gira está basada en el repertorio 60×60 que incluye canciones tanto de la etapa solista de Charly como de Sui Géneris, La Máquina de Hacer Pájaros y Serú Girán. Será una gran oportunidad para volver a ver -o ver por primera vez- al Saynomore en Caracas, en un momento de “lucidez” luego de varios años difíciles.

A mi juicio, desde “La Hija de la Lágrima” (1994) Charly no ha grabado material trascendente, sin embargo el repertorio y músicos de esta gira justifica ver al músico probablemente por última vez.

Eugenio Scalise (@vemeko)