“Abril”: “Necesito una amiga” examina el Golpe de Estado.

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FakeChavez melancólico

Me llegó anónimamente 😉 una “película” de una dimensión paralela, muy parecida a la nuestra.

Se trata de un programa especial de “Necesito una amiga”dedicándole hora y media al golpe de estado venezolano del 11 de abril. Y para ello, se buscaron al musicalizador de “La Pandilla de los 7” el cual hace aquí una banda sonora un poco menos infantil.

En esa dimensión, la oposición entera es ligeramente diferente a la nuestra. Televen se llama Telediez, Venevision se llama Vistavision, CNN es CMN, Carmona Estanga se llama “Pedro Cardona España”, Carlos Ortega es “Gutierrez” y Guacaipuro Lameda es “Guaicamacuto Alameda”. Les juro que no estoy mintiendo.

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Pillines Conspirando en “Telediez”

Hasta Tom y Jerry, la famosa comiquita usada por un canal para evitar informar sobre la situación, es falsa. En cambio tenemos unas animaciones extrañas de un mono reportero, un oso enflusado, un buho científico, un cunaguaro en un gimnasio y un cardenal disfrazada de scout. No miento. Y SI, ESAS COMIQUITAS FALSAS SON MAS INTERESANTES QUE LA PELICULA. QUIERO SABER MAS DE ESTAS COMIQUITAS FALSAS PARALELAS. QUIEN LAS HIZO. POR QUE HAY UN CUNAGUARO LEVANTANDO PESAS. POR QUE UN OSO ENFLUSADO EN UN TALK SHOW. POR QUE. NECESITO SABER ESO.

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Mono reportero.

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Oso desconfiable enflusado

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Animal indeterminado femenino. Contraparte del oso (“El Gordo Y la flaca”animalizados?)

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Cunaguaro levantando pesas. NECESITO CONTEXTO DE ESTAS COMIQUITAS FALSAS COÑO.

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Cardenalera Scout en programa de citas (creo). QUE ES ESTO.

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MALDITA SEA ESTO ES SIMBOLISMO DE QUE O QUE. NECESITO SABER MAS DE ESTO COÑO POR FAVOR.

Los personajes chavistas, por otro lado, si tienen los mismos nombres. El doble de Chavez, Alí Bazan “interpreta” a Chavez. En mi corazón, lo bauticé “Fake Chavez”. Fake Chavez es un actor con poco rango, que pareciese tener pegada a su cara una máscara muy buena de Chavez. Sobre su actuación, pusieron la voz de, supongo, el carajo que imita a Chavez en la colección musical “palo por ese culo” y listo, el resultado es un Chavez estoico, poco expresivo que si recuerda al original. No me malinterpreten, una figura como Chavez, tan mediática y con un fallecimiento tan reciente, no iba nunca poder ser emulado efectivamente. Fake Chavez es un esfuerzo loable.

Por alguna loca razón que nunca logré entender, Fake Chavez solo es sugerido, como figura misteriosa durante la primera media hora. Y cuando finalmente muestran su cara, el Fake Chavez nunca llega a ser el protagonista de esta película.

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El misterioso y enigmático hombre  desconocido (Fake Chávez)

Y entonces, ¿Quien es el protagonista de esta película? Aquí va la genialidad e innovación de este programa especial de la versión dimension paralela de “Necesito una amiga”: NUNCA LO SABEMOS. No hay personajes protagonistas claros. Nadie destaca. Todos los personajes hacen prácticamente cameos extensos y nadie ataja nunca el protagonismo.

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Assassination right there

Me encantaría afirmarles que esa fue exactamente la herramienta narrativa que el director estaba buscando, el emular esa sensación de incertidumbre y de no poder repartir responsabilidades de esos días. No lo hago por temor a que crean que estoy hablando en serio.

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Liliane Blaser cameo! (nunca me regresó la cinta de MiniDV que le presté 😦 )

Sobretodo hacia el desenlace, este programa especial de “Necesito una amiga” asume honestamente su narrativa de “retazos a los coñazos”-“corta y pega que algo queda”. Nadie llega nunca a su destino. Ni siquiera Fake Chavez, al cual lo vemos por última vez rezando junto al monseñor a orillas de la playa. Luego de eso, vemos imágenes de archivo del verdadero Chávez.

 

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Boys will be boys!

Insisto en la dimensión paralela, porque si esta película es efectivamente de nuestra realidad (aún no la estrenan, así que pudiese ser el caso), la derrota cultural sería evidente y la política mucho peor. El cambiarle TODOS los nombres a los golpistas implicados, como temiendo represalias o queriendo proteger su identidad, es la claudicación del mismo argumento del golpe de estado. Es aceptar que ni siquiera en una película se puede afirmar con seguridad quienes fueron los golpistas.

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Fake Chavez es adorable. En serio.

Creo que lo mas impresiona de “Abril” es que no logra nada. No hay un nuevo ángulo revelador, o una historia oculta que no conozcamos. No genera emoción. No genera indignación, esperanza, arrechera (por las razones correctas). Nada. Ni siquiera genera comedia sin intención. No hay ni siquiera mayores libertades narrativas como para hacer entretenido este relato. Un militar dándole una cachetada a Fake Chavez o algo, como para intentar resucitar esto. Nada.

He visto, eso sí, peores actuaciones y peores planos en otras películas. No es necesariamente un éxito, pero tampoco es un fracaso absoluto..

En fin, escribir “11 de abril” (+ VTV o + Globovision dependiendo de cuan Kool-Aid prefieren) en Youtube es una experiencia mucho mas divertida, honesta y contundente.

Hagan eso.

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El mejor plano de la película. El helicoptero al fondo. Platero y yo.

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“No Ballot Box Selfies”

“No Ballot Box Selfies” (No Selfies en las urnas de votación).

Eso fue lo primero que vi en la TV, hoy 8 de Noviembre, dia de las elecciones en Estados Unidos.

Todo comenzó con Justin Timberlake. Faranduleó y colgó en Instagram un selfie del momento de su voto.

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Minutos despues, NBC, CBS y quien sabe que otra cadena de TV, estaban haciendo un recuento de cuales estados permitían o no el “Ballot Box Selfie”.

Syyyyyymbolism?

En los últimos días he conversado con algunos viejos amigos, conocidos y ex-blogueros de diferentes tendencias políticas acerca de las elecciones en Estados Unidos. De todas esas interacciones, me ha quedado claro que a ese puñado muy diverso le interesa mi opinión al respecto.

Entiendo que les interesa no por mi inexistente autoridad intelectual. Soy un carajo de 35 años que aún no tiene la mas puta idea de como lograr mis -probablemente irreales- metas y he cometido el “error” de no tener nunca una lealtad política incondicional que me ayude a tener conexiones y estabilidad. Por ende, mis opiniones, aunque siempre tendiendo a la izquierda, rondan el area gris y tibia y son demasiado chavistas para los opositores y demasiado blandengues y sospechosas para el chavismo. Soy una especie de paria, que además vive en supuesta contradicción y condena moral por estar viviendo en uno de los países mas imperialistas del mundo.

El interés, evidentemente, tiene que ver con un asunto geográfico. Tengo un año viviendo en Chicago y aunque me quedan pocas semanas en este país, estaré sin duda en el antes, durante y después de este hostil, superficial y falaz proceso electoral. Soy una especie de outsider que al parecer puede dar una radiografía coloquial y un poco mas fresca de lo que sucede.

Por supuesto, los decepcionaré ligeramente. No tengo ningún tipo de interés en hacer análisis, pegar estadísticas o hacer predicciones políticas. Por eso tampoco esperaré a que declaren al(a) ganador(a) para agregar un párrafo extra.

La verdad es, tengo meses haciendo puro escapismo. Es la única manera de conseguir felicidad estos días.

Y es que, sinceramente, ¿quieren saber como respiré “el aire” electoral en este país? Pues a través de la manera mas “gringa” y disponible posible: la TV y las redes sociales.

Inicié este “Election Day” haciendo lo que mejor sé hacer: procrastinando. Sabiendo que Snapchat iba a reducir las elecciones a un puñado de filtros vergonzosos, me enfilé al fantasma con fondo amarillo.

Snapchat, por supuesto, no decepcionó y la pena ajena estuvo garantizada:

 

En la calle, la gente tiene semanas deseando que esto termine ya. Quiere sencillamente conocer el nombre del siguiente presidente/presidenta para saber si debe odiar, apoyar o ignorar a la nueva figura en el poder. Como quien pregunta si finalmente los Cubs ganaron la Serie Mundial o fueron esos malditos Indios de Cleveland.

La enorme mayoría de la gente que he conocido que ronda mi edad de vaina saben que Trump y Hillary se están peleando el puesto, y eso porque ha sido una de las elecciones mas sensacionalistas y mediatizadas de los últimos años, gracias a una estrella billonaria de la Reality TV y una de las figuras mas sobresalientes del Status Quo mundial.

Pero hasta allí. Muchos de ellos no tienen el mas mínimo interés en ir a votar. Y no me refiero al voto consciente de abstención. No. Simplemente, el votar es un plan aburrido que no tiene nada que ver con ellos. Es esa invitación al Baby Shower de una prima segunda a la que tienes 20 años sin ver.

Es por eso que ya ni recuerdan a cual republicano fue el que venció Obama en las últimas elecciones o como estuvieron los debates presidenciales. Mucho menos tienen presente cosas como los taxes de Trump o los e-mails de Hillary.

La apatía del “average joe” joven impresiona. La política es una cosa lejana, allá, que no los involucra de ninguna manera. Es una ignorancia estructural que NADA tiene que ver con bajos coeficientes intelectuales. No. Es que no sólo no se sienten involucrados de ninguna manera, sino que no desean en absoluto ser involucrados. La desconexión del poder con su cotidianidad es total. A ratos uno no sabe si están completamente perdidos o por el contrario, están clarísimos de su situación. Supongo depende del nivel de idealismo del día.

Para los que están un poco mas involucrados, el mondongo Mccarthiano es una maravilla. Para muchos simpatizantes de Trump, Hillary es una corrupta y falsa hippie comunista mata bebes. Para muchos simpatizantes de Hillary, Trump es una figura populista similar a Chávez que además es amigo de Putin, por ende: rojo peligroso.

Lo que ya sabemos. Con Trump se teme una oleada interna de racismo, misoginia y clasismo mucho más institucionalizada y oficial. Con Hillary, expansionismo sangriento y corrupto.

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Nasty Woman vs. Bad Hombre. Alien Vs Depredador. Muerte o Suicidio. Giant Douche Vs Turd Sandwich.

Para mi, la diferencia entre un candidato y otro es que, con Trump, estaremos mas cerca del Presidente Dwayne Elizondo Mountain Dew Herbert Camacho (Idiocracy) y con Hillary estaremos mas cerca de… bueno, nuevas Guerras Mundiales.

Trump es un bully frente a las cámaras. Hillary es un bully detrás de las cámaras. Ambos han demostrado ser aún mas grotescos cuando creen que no los están capturando (“grab em by the pussy” / “we came, we saw, he die”).

Pero, como sabemos, ha sido Trump quien ha marcado el tono.

Los animadores de los Late Night no pudieron superar la comicidad de la realidad. Hacia el final, ya los chistes de Trevor Noah, Stephen Colbert y Seth Meyers lucían débiles y poco contundentes comparados con la monstruosidad de falacia que es Trump (Hillary, repito, es Status Quo. A ella nada). A Larry Wilmore, quizás el host mas político de todos, le cancelaron su “Nightly Show” hace meses (Demasiados “black issues” pa los ratings de Comedy Central, al parecer). Jimmy Fallon, James Corden y Jimmy Kimmel son básicamente carajitos tocando xilófono con celebridades. Del montón, creo que sólo John Oliver y SOBRETODO Samantha Bee destacaron, gracias a su furia e indignación rampante.

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Y es que Trump, como sabemos, fue ese chiste absurdo que, sin dejar de serlo, se hizo realidad. John Oliver se arrepintió públicamente por haber bromeado hace meses acerca de que el estaba dispuesto a pagar para que Trump lanzara su candidatura en aras del humor.

South Park, que hace meses inició su temporada asesinando a Donald Trump y colocando en ese rol al profesor Garrison, ha tenido que hacer malabares absurdos (y fallidos en algunos casos) para seguir girando sus tramas en torno al millonario, básicamente transformando a Garrison en Trump.

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Lo mismo SNL. Donde la elección de “freelancear” a Bernie Sanders con Larry David en vez de darle el rol a alguien recurrente del cast, les dio resultado, con Trump la cosa sigue siendo complicada. Cambiaron a Darrel Hammond por Alec Baldwin y de ganar Trump, finalmente tendrán que darle el rol a alguien del cast.

Y aunque la apuesta de SNL es claramente “all in” con Hillary, explotando a Kate McKinnon para mover adelante su agenda claramente demócrata, en el último programa pre-elecciones, SNL cambió el tono y empezó a “pedir cacao”, apelando a la reconciliación y la unidad. Quizás anticipando un escenario mas cerrado, donde la brecha ganadora de Hillary ya no es tan contundente.

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El miedo a Trump es real. Ha logrado movilizar a entertainers insospechados, que mas pesimistas que nunca se han lanzado a la tarea de hacer públicas sus opiniones.

Hoy me sorprendí al leer a la leyenda hardcore de la lucha Mick Foley (Mankind, Cactus Jack) haciendo una movida que, mínimo, debe catalogarse como valiente. Hablándole a todos esos “hombres blancos” fanáticos de la WWE (que sí, son mayoritariamente conservadores), les ha rogado que no voten por Donald Trump. Aguante los mensajes de odio en Facebook.

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Al final, la industria lo que está es asumiendo la tendencia actual. Hay publicidades de ofertas especiales por el “Election Day”.

Ana Navarro, la republicana latina adoradora de Reagan que odia a Trump es la estrella emergente de este proceso. Navarro es una crowdpleaser absoluta cuyas contradicciones son adoradas por todos los productores de los programas en los que ha aparecido, con tal de que recuerde con la voz mas alta posible, cuan racista es Donald Trump. Y no oculta en absoluto cuanto le gusta hacer dinero con cada invitación. Ya la veo en The View o como candidata presidencial en cuatro años.

Hasta Marilyn Manson ha vuelto brevemente al foco arrancando hojas de una biblia y decapitando a Donald Trump al mejor estilo de ISIS. Todo, acompañado de la declaración de que no va a votar por nadie, ya que no hay mayor diferencia entre la mierda de perro y la de gato. Por supuesto, su disco nuevo, “Say10” sale en pocas semanas.

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Los activistas (ñangaras) con los que he conversado, están básicamente esperando que esto termine. La agenda es seguir trabajando por los derechos civiles, como el movimiento “Black Lives Matters”. Lo harán con Hillary aprovechando el yunque a la izquierda de Bernie Sanders o lo harán con Donald Trump, cuyo antagonismo sin duda será mucho más movilizador.

Pero sí, ignorando a los seguidores mas fanáticos de lado y lado, aquí no hay mayor esperanza. Sólo la posibilidad de un “menos malo” que logrará mantener a flote el país ante la amenaza horrible y apocalíptica que representa el contrincante.

Por ahí está rodando una intervención a lo “They Live” de la portada mas reciente de Time Magazine:

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Es una creativa adaptación, sin duda. Pero a mi me parece mas pesimista y aterradora la portada original:

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Las elecciones como tendencia están terminando. Y con esa tendencia muriendo, una nueva se percibe en el horizonte, dispuesta a aprovechar el Thanksgiving y las navidades. Una que promete ser aún mas viral, tratando de seguirle el paso al “Harlem Shake” y al “Ice Bucket Challenge”.

Me refiero a el “Mannequin challenge” (el reto del maniquí) donde las personas se quedan paralizadas mientras la cámara graba y graba todo alrededor.

Me disculpan el simbolismo barato, pero es que coño, estaba allí impelable.

MVP: Mi pana Kenneth.

You're fucking out!

You’re fucking out!

Yo no veo series de televisión.

Eso es una mentira. Si las veo, pero no religiosamente. Soy de los que aún tienen que reconocer (afortunadamente) que la televisión está dando cabida a experiencias narrativas más satisfactorias que aquellas que ocurren en el cine (lamentablemente).

Ese largo alcance que tiene el lenguaje televisivo terminó siendo una bendición para la experimentación dramática. Pero bueno todos vimos (o estamos por ver) LOST, Breaking Bad, Sons of Anarchy… ya saben a que me refiero. Todos, conscientes o no, estamos disfrutando más de la televisión que del cine.

Creo que esa intimidad de la televisión es, además, otro de sus fuertes. De hecho me hace recordar de una u otra manera esa relación que establece uno con un libro cuando lo lee. Mientras que la experiencia de ir al cine (no tanto ver películas en casa) está más en el apartado de experiencia social y colectiva, ver una serie de televisión es como tirar con alguien sabiendo que en algún momento ya no lo harás más.

Quizás pasa que en medio de esas jornadas de fornicio te das cuenta que esa compañera(o) es un mal polvo, así que sin más dices adiós y dejas la serie por la mitad. Te ha decepcionado. Hay otras que son básicamente una enfermedad, no puedes sino pensar en la próxima vez en que se empiernarán. Incluso cuando estás ante el último polvo (el capítulo final) no haces sino pensar en lo satisfactorio que ha sido todo ese tiempo al frente de la pantalla viendo que coño pasa con esos personajes a los que conoces tan bien como tus amigos, familiares o parejas.

No sé si se debe a mi romanticismo rancio, pero siempre, consciente o no, termino sublimando cosas que no deberían ser sublimadas (o mejor dicho que normalmente no se hace). Cuando aquí se escribió sobre James Gandolfini-Tony Soprano, más allá de ser un genial obituario para un actor que (hasta donde yo sé) Greg-whory no conoció, por momentos sentí que le hablaba a un amigo, de la ficción, pero un amigo al fin.

Bajando pantaletas desde 2009

Bajando pantaletas desde 2009

Es cierto, para muchos ver series es un pasatiempo, para otros, nosotros los intensos, es otra cosa. Comencé a escribir esto mientras espero que el capítulo final de Eastbound and Down esté en torrent para poder bajarlo y reirme como nunca. Ignoro si es una broma cruel del destino pero últimamente navego en aguas igual de turbias a las que recorría cuando comencé a ver la serie, hace ya cuatro años.

Quizás no parezca tanto tiempo pero la experiencia me ha confirmado que la vida cambia con cada respiro. A veces cambia tanto, tantas veces, que regresa a momentos que uno cree ya superados. Olvidados.

Pero bueno, esto en teoría es sobre Kenny y no sobre mí. Aunque creo que hay algo de mi en ese personaje. Ahí radica, creo yo, su atractivo. En su humanidad que lucha por salir en cada episodio. Y la crueldad de sus comentarios, el inmenso monstruo de ego con el que tiene que cargar, y el dolor de no lograr lo que quiere (o no poder mantenerlo) se magnifican tras la ingenuidad que parece enceguecerlo el 99% de sus días.

Capítulo tras capítulo, Kenny hace exactamente lo contrario a lo esperado o a lo lógicamente correcto para alcanzar lo que quiere. Es básicamente una gran y empinada cuesta desde el primer momento. Todo te indica que fracasará. ¿cómo no seguir a un carajo así? No importa lo horrible persona que sea, muy en el fondo, queremos verlo triunfar. Aunque todo no sea más que una distracción para la lucha real, que es, naturalmente, contra si mismo.

Recuerdo que estaba en Malasia, al otro lado del maldito mundo, en un país engañosamente amigable, recién separado y con un exámen interminable de las decisiones que me habían llevado hasta allá. Recuerdo que lo único que hacía era maldecir desde las elecciones más pequeñas hasta las más importantes. Todo indicaba que seguir mis instintos me había llevado a un lugar desagradable. Para cuando todo esto pasaba por mi cabeza no había ni siquiera llegado la hora del almuerzo.

Por lo menos no perdí el ímpetu de ver películas, el único mál hábito del que no me arrepentí ni me arrepentiré jamás. En jornadas interminables de mi trabajo de primate el youtube era mi mejor amigo.

Un día como cualquier otro esto se me cruzó:

Y reí.

Recordé como reir. Que intenso está esto, pero no hay otra manera de decirlo. No, mi vida no mejoró milagrosamente de la noche a la mañana porque vi un capítulo de Eastbound and Down. Pero negar que este bastardo puso su granito de arena sería una omisión sacrílega. El arte, después de todo, tiene el poder de transformar. That’s right, I just called Eastbound and Down art.

Díganme si esos 62 segundos no son sublimes. Apenas un minuto y ya pensaba: “¿Quién coño es este tipo? Quisiera invitarle una cerveza”. Y aunque las posibilidades físicas de tal encuentro son inexistentes, básicamente Kenny se convirtió en mi pana por el resto de mi estadía en la capital de la federación malaya.

Si, este es ese tipo de textos que buscan, inutilmente, rendir tributo a personaje ficticio. Y no es que no haya hecho algo como esto en otras ocasiones, ocurre todo el tiempo. Porque es imposible tener un pana como Kenny Powers y no presentárselo a tus otros amigos en este plano. En algunas ocasiones ya lo conocían, entonces no queda más que reirnos al unísono de las locuras, los excesos y el dolor de La Llama Blanca. En otras también es un descubrimiento para ellos, y como yo, también vino a alegrales la vida por unos segundos. Eso es lo mejor que no aspira a nada más. Se contenta con unos pocos segundos de nuestra atención.

Les reto a ignorar el pathos en esta mierda:

En unos minutos veré el último capítulo (espero que esta vez sea cierto y no como el coitus interruptus de la 3era. temporada) de Eastboud and Down. Es aquí donde le digo a todos los que leen esto que vayan y la vean, que es buena, que divierte, blah, blah, blah…

Tu desconocido (si hay alguien a parte de nosotros los autores leyendo este blog) hazte un favor y busca a Kenny.

Si no lo haces… you’ll be out. Fucking out.

pd. Prometo algún día escribir sobre el alter-ego de Kenny: el gran Danny McBride. Mientras los dejó con el genial Freddie King…(espero que alguno de mis amigos tenga la decencia de colocar esta canción en mi funeral)

¡Adiós Tony!

Hace unas horas me enteré de la muerte de James Gandolfini, ese formidable actor que le dio vida a Tony Soprano, personaje icónico de la cultura moderna. Sin embargo, la empatía o el “duelo” que me embargó me dejó perplejo. Esa tristeza por un “piazo de actor” que murió sin tener ni idea de mi existencia, desafiaba mi lógica. Hasta ridículo me sentí cuando empecé a explorar ese sentimiento. Incluso hice algún chiste idiota sobre el juego de fútbol entre Italia y Japón y la muerte de Gandolfini. Mecanismo de defensa.

No creo en ídolos y desde siempre he tenido gravísimos problemas con la autoridad. No me considero seguidor de nadie y hasta a los mas respetados seres humanos les busco por igual su luz y su sombra, para intentar, de hecho, humanizarlos en su justa medida.

Poco a poco fui entendiendo que mi relación con The Sopranos es mas fuerte de lo que había hecho consciente. Creo que no ha habido otra serie de TV, película ni personaje que me hayan brindado tanta compañía, camaradería y herramientas en diferentes etapas de mi vida.

Como adolescente que se respete, tuve serios problemas de comunicación con mi padre.  La relación llegó rápidamente a niveles insoportables y tuve que rápidamente buscar jamás volver a depender económicamente de él y bajarlo del pedestal de padre con una bazuca. Durante esos jodidos años de búsquedas, fracasos económicos, sentimentales y profesionales, siempre me refugié en la ficción. Y Tony Soprano y sus dos familias, desde 1999, fue una de las constantes en mi vida.

Ahora lo veo un poco mas claro. Tony, canalizado por Gandolfini, Chase y el escritor/director de turno por episodio, fue un modelo a seguir. Su seguridad y liderazgo aplastante siempre fue irresistible. Su misoginia natural, un elemento de entretenimiento. Su sociopatía latente, una herramienta. Sus buenas intenciones devenidas en crimenes violentos, el mecanismo de defensa perfecto. Y todo, por supuesto, una gigantesca alarma de lo que NO se debe hacer. Un desglose de los mitos de la masculinidad. Lo que realmente significa querer ser y proyectar ser el macho alfa. Los sacrificios y los riesgos de la mentira como atajo para tomar las riendas de la vida. La doble vida que te llevará irremediablemente a tener ataques de pánico y buscar desesperadamente ayuda con un psiquiatra. Creo pude tomar perfectamente lo que necesitaba de Tony Soprano, porque, al igual que él con la Doctora Melfi, tuve una práctica enorme de argumentación, actuación y estrategias sociales con un psiquiatra, mi padre.

Tony trascendía en el plano real. En una oportunidad Albinson Linares, hermano del alma y amigo incondicional, fue a visitarme justo en el momento en que HBO estaba estrenando un capítulo de The Sopranos que no tendría pronta repetición.  Recuerdo haberle informado tajantemente a Albinson que antes de salir a planificar la maravillosa ingesta de licor de turno, vería el capítulo. Primero Tony, luego mis amigos reales.

Paralelamente, The Sopranos entraba en mi configuración tambien como producto cultural. Yo apenas empezaba a avisorar lo que quería hacer con mi vida profesional y tuve la enorme suerte de haber tenido la mejor serie de TV de todos los tiempos como influencia técnica. Personajes bien escritos, dirigidos e interpretados que crecieron durante 8 años.

Pasaron los años y empecé a tener mayores libertades y problemas de adulto joven. Tony seguía allí, ya no siendo una figura paternal, sino lentamente convirtiéndose en un aliado lúdico. Mi escape de la realidad era realmente una terapia maravillosa. Durante una época solía salir del trabajo, comprar un sanduche italiano en subway (si, italiano), regresar a mi mini-habitación de recién llegado a la capital y cenar viendo par de episodios de The Sopranos en DVD. Y era la gloria. Quedaba repuesto y listo para salir nuevamente a la calle a entretenerme o a trabajar.

Cuando The Sopranos terminó con ese corte a negro abrupto en el 2007, tuve las repeticiones, mis DVDs y la esperanza lejana (que realmente no era prioridad) de que en algún futuro distante Tony Soprano/David Chase /James Gandolfini nos contarán un epilogo. La muerte de Gandolfini ha eliminado de raíz esa posibilidad. Y es ahora que entiendo que, de alguna manera, ya vi todo lo que podía ver de la vida de Tony Soprano. Entendí entonces el sentimiento.

Hay un verdadero duelo cultural por un amigo ficticio, un modelo a seguir y huir. Un adulto que envejeció y que quiso domar la vida a punta de pistola. Y que, ahora, con su contraparte real en otro plano existencial, ha trascendido a status de leyenda.

Así que, en agradecimiento por esta ficticia pero muy concreta y larga amistad, sólo me resta despedirte, con nostalgia y respeto.

¡Adiós Gandolfini! ¡Adiós Tony! que William S. Burroughs te reciba en el mas allá recitándote “Seven Souls”, esa maravillosa pieza que deja en evidencia la huella imborrable de tu presencia en la vida de otros.

García y Los Enfermeros

El canal argentino Encuentro es uno de los pocos en latinoamérica que promueve programación cultural y educativa de calidad. Durante abril y mayo de este año transmitieron “García y Los Enfermeros”, un documental de cuatro capítulos que abarca la actividad de la banda que acompañó a Charly García en el período 1989-1992.

A finales de 1991, cuando Charly García volvió a los escenarios luego de estar internado en una clínica psiquiátrica durante tres meses, bautizó a su agrupación como “Los Enfermeros”. Este retorno fue en el Estadio Ferrocarril Oeste (Ferro) y a manera de parodia, Charly García arribó al escenario en una ambulancia y los músicos salieron vestidos como enfermeros (ver recital completo). Los Enfermeros fueron: Carlos “El Negro” García López (guitarra), Fernando Samalea (batería), Fernando Lupano (bajo), Hilda Lizarazu (coros) y Fabián “Zorrito” Von Quintiero (teclados).

García y Los Enfermeros

El rockumental presenta en dos horas un resumen de diez horas de material inédito grabado por Daniel García Moreno -hermano de Charly- que incluye ensayos, grabación de discos, shows y el día a día de la banda. El mismo Daniel aclaró a Rolling Stone argentina el espíritu del documental: “[…] buscamos darle un sentido neutral, que no sonara ni a homenaje y a un documental tradicional. No hay intervenciones en off, apenas unas placas que van guiando la historia, aunque el poder de las imágenes ayuda a que se narre sola. El material resultante es hermoso”.

A continuación podrán encontrar cada capítulo junto con una lista de los momentos memorables -a mi juicio- de cada uno.

Capítulo 1: Cómo conseguir chicas

  • Grabación de “Cómo conseguir chicas” (1989) que inicialmente iba a ser en inglés y a sugerencia del productor Joe Blaney (Beastie Boys, Ramones, Prince) se grabó en castellano.
  • Presentación en el Teatro Gran Rex (1989, ver concierto completo)
  • Gira Latinoamericana, que incluye parte de la presentación en la Plaza de Toros de San Cristobal en febrero de 1990, Poliedro de Caracas, el Show de Fantástico y el polémico concierto en San Juan (Puerto Rico) durante el Festival de Rock en Español (golpes incluidos).
  • Presentación en el Teatro Ritz de Nueva York (casualmente el mismo año del showcase de Sentimiento Muerto en el CBGB).

Capítulo 2: El Artista

Este capítulo se centra en la grabación de “Filosofía Barata y Zapatos de Goma” en los estudios Panda durante 1990 y que incluye invitados como Fito Páez y Fabiana Cantilo. Se observa cómo es el proceso creativo de Charly García incluyendo la grabación y posterior presentación en vivo de la polémica versión del Himno Nacional Argentino.

Capítulo 3: Los Enfermeros

  • Rodaje de “Enfermeros Trabajando”, video proyectado antes de la presentación en el Estadio Ferro (1991).
  • Pasajes de la presentación en Ferro, incluyendo su llegada en ambulancia y otros conciertos de la gira.
  • Tour en Europa (1992)

Capítulo 4: Los Iluminados

En este último capítulo Los Enfermeros comparten experiencias y anécdotas de la época, sirviendo como resumen a lo presentado en los tres episodios anteriores. Resulta interesante una anécdota sobre la visita a Venezuela en 1990 contada por Hilda Lizarazu (véanlo, si pongo un spoiler pierde la gracia).

En total son dos horas indispensables para cualquiera que ha seguido la carrera del Saynomore.

The Prostitution y visita a Caracas

The Prostitution, la banda que actualmente acompaña a Charly García está conformada por tres enfermeros (“El Negro” García, Fabian Von Quintiero y Fernando Samalea -que ahora toca percusión, xilófono y bandoneón-) junto a Kiuge “El Keko” Hayashida (segunda guitarra), Rosario Ortega (hija de Palito Ortega, coros), Toño Silva (batería), Carlos González (bajo) y un trío de cuerdas encabezado por Alejandro Terán.

Esta alineación estará este sábado en Caracas para presentar el show de la Gira “La Dimensión Desconocida”, montaje basado -al menos en la cabeza de Charly- en el clásico Twilight Zone de Rod Sterling.

Básicamente, esta gira está basada en el repertorio 60×60 que incluye canciones tanto de la etapa solista de Charly como de Sui Géneris, La Máquina de Hacer Pájaros y Serú Girán. Será una gran oportunidad para volver a ver -o ver por primera vez- al Saynomore en Caracas, en un momento de “lucidez” luego de varios años difíciles.

A mi juicio, desde “La Hija de la Lágrima” (1994) Charly no ha grabado material trascendente, sin embargo el repertorio y músicos de esta gira justifica ver al músico probablemente por última vez.

Eugenio Scalise (@vemeko)