“No Ballot Box Selfies”

“No Ballot Box Selfies” (No Selfies en las urnas de votación).

Eso fue lo primero que vi en la TV, hoy 8 de Noviembre, dia de las elecciones en Estados Unidos.

Todo comenzó con Justin Timberlake. Faranduleó y colgó en Instagram un selfie del momento de su voto.

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Minutos despues, NBC, CBS y quien sabe que otra cadena de TV, estaban haciendo un recuento de cuales estados permitían o no el “Ballot Box Selfie”.

Syyyyyymbolism?

En los últimos días he conversado con algunos viejos amigos, conocidos y ex-blogueros de diferentes tendencias políticas acerca de las elecciones en Estados Unidos. De todas esas interacciones, me ha quedado claro que a ese puñado muy diverso le interesa mi opinión al respecto.

Entiendo que les interesa no por mi inexistente autoridad intelectual. Soy un carajo de 35 años que aún no tiene la mas puta idea de como lograr mis -probablemente irreales- metas y he cometido el “error” de no tener nunca una lealtad política incondicional que me ayude a tener conexiones y estabilidad. Por ende, mis opiniones, aunque siempre tendiendo a la izquierda, rondan el area gris y tibia y son demasiado chavistas para los opositores y demasiado blandengues y sospechosas para el chavismo. Soy una especie de paria, que además vive en supuesta contradicción y condena moral por estar viviendo en uno de los países mas imperialistas del mundo.

El interés, evidentemente, tiene que ver con un asunto geográfico. Tengo un año viviendo en Chicago y aunque me quedan pocas semanas en este país, estaré sin duda en el antes, durante y después de este hostil, superficial y falaz proceso electoral. Soy una especie de outsider que al parecer puede dar una radiografía coloquial y un poco mas fresca de lo que sucede.

Por supuesto, los decepcionaré ligeramente. No tengo ningún tipo de interés en hacer análisis, pegar estadísticas o hacer predicciones políticas. Por eso tampoco esperaré a que declaren al(a) ganador(a) para agregar un párrafo extra.

La verdad es, tengo meses haciendo puro escapismo. Es la única manera de conseguir felicidad estos días.

Y es que, sinceramente, ¿quieren saber como respiré “el aire” electoral en este país? Pues a través de la manera mas “gringa” y disponible posible: la TV y las redes sociales.

Inicié este “Election Day” haciendo lo que mejor sé hacer: procrastinando. Sabiendo que Snapchat iba a reducir las elecciones a un puñado de filtros vergonzosos, me enfilé al fantasma con fondo amarillo.

Snapchat, por supuesto, no decepcionó y la pena ajena estuvo garantizada:

 

En la calle, la gente tiene semanas deseando que esto termine ya. Quiere sencillamente conocer el nombre del siguiente presidente/presidenta para saber si debe odiar, apoyar o ignorar a la nueva figura en el poder. Como quien pregunta si finalmente los Cubs ganaron la Serie Mundial o fueron esos malditos Indios de Cleveland.

La enorme mayoría de la gente que he conocido que ronda mi edad de vaina saben que Trump y Hillary se están peleando el puesto, y eso porque ha sido una de las elecciones mas sensacionalistas y mediatizadas de los últimos años, gracias a una estrella billonaria de la Reality TV y una de las figuras mas sobresalientes del Status Quo mundial.

Pero hasta allí. Muchos de ellos no tienen el mas mínimo interés en ir a votar. Y no me refiero al voto consciente de abstención. No. Simplemente, el votar es un plan aburrido que no tiene nada que ver con ellos. Es esa invitación al Baby Shower de una prima segunda a la que tienes 20 años sin ver.

Es por eso que ya ni recuerdan a cual republicano fue el que venció Obama en las últimas elecciones o como estuvieron los debates presidenciales. Mucho menos tienen presente cosas como los taxes de Trump o los e-mails de Hillary.

La apatía del “average joe” joven impresiona. La política es una cosa lejana, allá, que no los involucra de ninguna manera. Es una ignorancia estructural que NADA tiene que ver con bajos coeficientes intelectuales. No. Es que no sólo no se sienten involucrados de ninguna manera, sino que no desean en absoluto ser involucrados. La desconexión del poder con su cotidianidad es total. A ratos uno no sabe si están completamente perdidos o por el contrario, están clarísimos de su situación. Supongo depende del nivel de idealismo del día.

Para los que están un poco mas involucrados, el mondongo Mccarthiano es una maravilla. Para muchos simpatizantes de Trump, Hillary es una corrupta y falsa hippie comunista mata bebes. Para muchos simpatizantes de Hillary, Trump es una figura populista similar a Chávez que además es amigo de Putin, por ende: rojo peligroso.

Lo que ya sabemos. Con Trump se teme una oleada interna de racismo, misoginia y clasismo mucho más institucionalizada y oficial. Con Hillary, expansionismo sangriento y corrupto.

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Nasty Woman vs. Bad Hombre. Alien Vs Depredador. Muerte o Suicidio. Giant Douche Vs Turd Sandwich.

Para mi, la diferencia entre un candidato y otro es que, con Trump, estaremos mas cerca del Presidente Dwayne Elizondo Mountain Dew Herbert Camacho (Idiocracy) y con Hillary estaremos mas cerca de… bueno, nuevas Guerras Mundiales.

Trump es un bully frente a las cámaras. Hillary es un bully detrás de las cámaras. Ambos han demostrado ser aún mas grotescos cuando creen que no los están capturando (“grab em by the pussy” / “we came, we saw, he die”).

Pero, como sabemos, ha sido Trump quien ha marcado el tono.

Los animadores de los Late Night no pudieron superar la comicidad de la realidad. Hacia el final, ya los chistes de Trevor Noah, Stephen Colbert y Seth Meyers lucían débiles y poco contundentes comparados con la monstruosidad de falacia que es Trump (Hillary, repito, es Status Quo. A ella nada). A Larry Wilmore, quizás el host mas político de todos, le cancelaron su “Nightly Show” hace meses (Demasiados “black issues” pa los ratings de Comedy Central, al parecer). Jimmy Fallon, James Corden y Jimmy Kimmel son básicamente carajitos tocando xilófono con celebridades. Del montón, creo que sólo John Oliver y SOBRETODO Samantha Bee destacaron, gracias a su furia e indignación rampante.

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Y es que Trump, como sabemos, fue ese chiste absurdo que, sin dejar de serlo, se hizo realidad. John Oliver se arrepintió públicamente por haber bromeado hace meses acerca de que el estaba dispuesto a pagar para que Trump lanzara su candidatura en aras del humor.

South Park, que hace meses inició su temporada asesinando a Donald Trump y colocando en ese rol al profesor Garrison, ha tenido que hacer malabares absurdos (y fallidos en algunos casos) para seguir girando sus tramas en torno al millonario, básicamente transformando a Garrison en Trump.

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Lo mismo SNL. Donde la elección de “freelancear” a Bernie Sanders con Larry David en vez de darle el rol a alguien recurrente del cast, les dio resultado, con Trump la cosa sigue siendo complicada. Cambiaron a Darrel Hammond por Alec Baldwin y de ganar Trump, finalmente tendrán que darle el rol a alguien del cast.

Y aunque la apuesta de SNL es claramente “all in” con Hillary, explotando a Kate McKinnon para mover adelante su agenda claramente demócrata, en el último programa pre-elecciones, SNL cambió el tono y empezó a “pedir cacao”, apelando a la reconciliación y la unidad. Quizás anticipando un escenario mas cerrado, donde la brecha ganadora de Hillary ya no es tan contundente.

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El miedo a Trump es real. Ha logrado movilizar a entertainers insospechados, que mas pesimistas que nunca se han lanzado a la tarea de hacer públicas sus opiniones.

Hoy me sorprendí al leer a la leyenda hardcore de la lucha Mick Foley (Mankind, Cactus Jack) haciendo una movida que, mínimo, debe catalogarse como valiente. Hablándole a todos esos “hombres blancos” fanáticos de la WWE (que sí, son mayoritariamente conservadores), les ha rogado que no voten por Donald Trump. Aguante los mensajes de odio en Facebook.

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Al final, la industria lo que está es asumiendo la tendencia actual. Hay publicidades de ofertas especiales por el “Election Day”.

Ana Navarro, la republicana latina adoradora de Reagan que odia a Trump es la estrella emergente de este proceso. Navarro es una crowdpleaser absoluta cuyas contradicciones son adoradas por todos los productores de los programas en los que ha aparecido, con tal de que recuerde con la voz mas alta posible, cuan racista es Donald Trump. Y no oculta en absoluto cuanto le gusta hacer dinero con cada invitación. Ya la veo en The View o como candidata presidencial en cuatro años.

Hasta Marilyn Manson ha vuelto brevemente al foco arrancando hojas de una biblia y decapitando a Donald Trump al mejor estilo de ISIS. Todo, acompañado de la declaración de que no va a votar por nadie, ya que no hay mayor diferencia entre la mierda de perro y la de gato. Por supuesto, su disco nuevo, “Say10” sale en pocas semanas.

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Los activistas (ñangaras) con los que he conversado, están básicamente esperando que esto termine. La agenda es seguir trabajando por los derechos civiles, como el movimiento “Black Lives Matters”. Lo harán con Hillary aprovechando el yunque a la izquierda de Bernie Sanders o lo harán con Donald Trump, cuyo antagonismo sin duda será mucho más movilizador.

Pero sí, ignorando a los seguidores mas fanáticos de lado y lado, aquí no hay mayor esperanza. Sólo la posibilidad de un “menos malo” que logrará mantener a flote el país ante la amenaza horrible y apocalíptica que representa el contrincante.

Por ahí está rodando una intervención a lo “They Live” de la portada mas reciente de Time Magazine:

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Es una creativa adaptación, sin duda. Pero a mi me parece mas pesimista y aterradora la portada original:

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Las elecciones como tendencia están terminando. Y con esa tendencia muriendo, una nueva se percibe en el horizonte, dispuesta a aprovechar el Thanksgiving y las navidades. Una que promete ser aún mas viral, tratando de seguirle el paso al “Harlem Shake” y al “Ice Bucket Challenge”.

Me refiero a el “Mannequin challenge” (el reto del maniquí) donde las personas se quedan paralizadas mientras la cámara graba y graba todo alrededor.

Me disculpan el simbolismo barato, pero es que coño, estaba allí impelable.

Lollapalooza Chile 2013, Día 2

Despertamos tarde, después de unas pocas horas de sueño maravilloso y restaurador. Tras par de sanduches caseros baratos y la TV chilena mostrando mas a Bachelet que a Piñera, nos enfilamos nuevamente al metro para llegar al Parque O’Higgins.

Llegamos justo cuando Keane empezó su set. Decidimos entonces pasar un momento hippie-picnic, con mi manta ganadora. Fue uno de los momentos más bonitos del festival que incluso inmortalicé en un video cursi que tengo en mi flickr. Sonaron todas mis favoritas, incluyendo “Everybody’s changing” y “Is it any wonder?”. Recordaré por siempre a un muchacho en silla de ruedas que se agitó y emocionó como nunca cantando “Somewhere only we know”. Cerraron la tanda con “Crystal Ball” y nos pusimos de pie.

Aquí nuestro grupo empezó a separarse, teníamos diferentes prioridades. Nathaly y yo nos enfilamos a ver a Mike Patton en uno de sus proyectos más duros y experimentales, Tomahawk. Esta banda es un trabuco conformado por el baterista John Stanier (Helmet y Battles), el guitarrista Duane Denison (The Jesus Lizard), el bajista Trevor Dunn y por supuesto, Mike Patton (Faith No More, Mr. Bungle). Arrancaron el set con “Mayday”, “God Hates a Coward”, “Flashbacks” y la reciente “Oddfellows”. Patton, a diferencia de su persona como frontman en Faith No More, está siempre en el mismo lugar, atado a la responsabilidad maravillosa del teclado, que muchas veces es también un instrumento para distorsionar y modificar su versátil voz. Siguieron “101 North”, “Birdsong”, “Rape this Day”, “I.O.U” y “Capt. Midnight” y el ensamble estaba bien compacto. Lo que hace Stanier en la batería es admirable. “White hats /  Black Hats”, “Point and Click”, “South Paw”, “Totem” y “Laredo” para convencernos de que la organización del festival había puesto demasiado temprano a estos carajos. Que potencia y cuanta estridencia controlada maravillosa. Cerraron el set con dos covers: “How low can a punk get” de Bad Brains (guiño/espaldarazo de Patton perfectamente planificado, pues las leyendas del hardcore punk estaban a punto de iniciar su set) y “Just One More” de George Jones.

Llegamos al Playstation Stage justo a tiempo para las últimas canciones de Foals, a los cuales siempre había subestimado. Nuestro buen amigo Vemeko si los vió en pleno. En vivo son un trabuco intenso, pero divertido. Cerraron con “Spanish Sahara”, “Red Socks Pugie”, “Inhaler” y “Two Steps, twice”.

Luego vendría la razón por la que estábamos en ese escenario, en ese momento: Bad Brains. Rara vez se puede disfrutar de una banda legendaria con la facilidad y el acceso con la que los vimos. La estoicidad de H.R. como voz principal es impactante. Ya no es el desesperado y enloquecido de hace unos 30 años. Enfundando en un traje deportivo verde ADIDAS, guantes negros, dreads legendarios y una toalla blanca encima, HR lucía perfectamente como un mendigo demente, con atisbos de suerte y sabiduría. Empezaron su set con esas canciones hardcore punk de minuto y medio frenéticas y muy duras como “Attitude”, “Right Brigade”, “Sailin’ on” y “The Regulator”. H.R. seguía en su soliloquio desquiciado mientras su hermano Earl Hudson, junto a Dr Know y Darryl Jenifer descargaban la metralla y literalmente alborotaban el polvo en el público. Con “Jah Love”, “Give Thanks and Praises” y “Universal Peace”, Bad Brains bajó un pelo las revoluciones y empezaron a introducir sus temas más reggae, como “I luv i Jah”. Otros 4 temas más y cerraron genialmente la tanda con “Pay to cum” y la impelable “I against I”.

Ver a A Perfect Circle en vivo es una experiencia a ratos surreal. Tener al frente a una banda tan inestable en su formación y existencia, que pareciera sólo existir fugazmente sólo cuando han grabado sus 3 discos de estudio (¡en 14 años!), es medio mágico. Empezaron con el cover “Annihilation” de Crucifix, maravilloso tema que he escuchado hasta el cansancio porque además es el primerísimo primer tema de mi ipod desde hace casi 10 años. Mientras el legendario Maynard James Keenan desplegaba su gran voz y se condenaba a una mini tarima personal, hundida en un rincón, Howerdel, al frente del escenario, se relajaba sentado en el piso con una franela desgastada, tocando un pianito mínimo, cual Schroeder de Charlie Brown. Seguidamente, la oscurísima (pero pertinente, hemos fracasado como humanos) versión de “Imagine” de John Lennon y ahora si el James Iha (Smashing Pumpkins), Jeff Friedl y Matt McJunkins se acoplaban al ensamble. No está ya Lenchantin, ni Twiggy Ramirez ni Josh Freese. No son pérdidas irreparables. Siguieron “Weak and Powerless”, “The Hollow” y el cover de Depeche Mode, “People are people”. Maynard, con su eterno complejo de enano, se limitaba a pisotear con fuerza, agacharse, mover el micrófono y bambolearse, pero nunca bajó de su tarima personal. Luego vino la versión que NO me gusta de “3 Libras” (El Mix All Main Courses) y “The Noose”. Con “Blue”, la tarde empezó a caer hermosamente. Siguieron “By and Down” y una de mis favoritas, “Rose”. Con “The Package”, el momentum creado fue increible. Cuando explotó la canción, explotamos todos. Billy Howerdel se desplazó con gracia por todo el escenario con su guitarra, como chequeando todas las estaciones musicales, incluyendo el público. Luego procedó a gritar repetidas veces el Go back to sleep! del mantra maldito de “Counting bodies like sheep to the rythm of the war drum”. El fin se sentía cerca cuando tocaron “Passive”, de las mejores del set. Luego vino el cover de “When the levee breaks” como intro a la maravilla de “The Outsider”, donde nos volvimos locos todos. Fue el cierre. APC no hace encore. No nos cantaron “Judith”. Howerdel salió del escenario, muy agradecido y casi pidiendo disculpas. Maynard James Keenan ni volteó a vernos. Tomamos lo que pudimos y salimos satisfechos.

Corrimos al Playstation Stage a ver Los Tres, a quienes les sacrifiqué la primera media hora para poder ver el set completo de A Perfect Circle. El buen Vemeko si logró verlos desde el principio, por los que disfrutó de una ráfaga de clásicos uno tras otro: “Sudapara”, “La espada y la pared”, “La Torre de Babel”, “Hojas de té”, “Tírate”, “Déjate caer” y “un amor violento”. Ya era de noche y para llegar al escenario tuvimos que sortear un oscurísimo bosque lleno de árboles y humanos viendo hacia la luz. Llegamos cuando sonaba “La vida que yo he pasado” y Los Tres, héroes chilenos (Vemeko dixit), asumían un set más inclinado a la cueca. Así sonaron “El Arrepentido”, “Lagrimas Negras” y “Quien es la que viene allí”. Tumbados en la manta sobre la grama, tomamos el red bull chileno de turno mientras escuchamos “La Primera Vez” y “He barrido el sol”. Los Tres cerraron ese escenario con el cover de Buddy Richard “Tu Cariño se me va”.

Nathaly y yo vimos el reloj y sabíamos que teníamos tiempo. Nos tragamos OTRO de esos Red Bull chilenos cuyo nombre olvidé y prácticamente corrimos realmente drogados al LG Optimus Stage (una especie de Poliedro que está entre los dos grandes escenarios del Parque) para ver algo de esa leyenda del rap llamada NAS (entre mis top 5 de todos los tiempos). Llegamos justo a tiempo para verlo corear “Hate me now” con un infierno digital de fondo en las visuales y un público rebotando enardecido. Fue un medley de casi una hora donde aglutinó unas 20 canciones, que cerró con “One Mic”, con Phil Collins sampleado, como es el deber ser.

Salimos de la cúpula, a ver lo último del festival. Una hermosa fiesta electrónica a la vez colorida, pixelada y con muchas sombras. Al fondo, deadmau5 desplegaba su “Ghosts N’ Stuff” y el remix de “Killing in the Name” de Rage Against the Machine. Nos conseguimos finalmente a los amigos que habían sido molidos y escupidos el día anterior por la masa de Queens of the Stone Age. Siguieron sonando “Tetris”, “Closer”, “Raise your Weapon”, “The Veldt”, mientras nos alejabamos y compartíamos historias, como sobrevivientes de guerra. Franelas nuevas, stickers y más del Red Bull chileno. Deadmau5 terminó con “Strobe” y ya nosotros estábamos listos para, reunidos todos otra vez, ver a The Black Keys.

El dúo mas famoso del rock actual (con 4 músicos extras para el tour), ahora en su etapa de afeitadas correctas y cortes de cabello de estilistas, no comieron coba y empezaron su set con la canción más sobreutilizada en los trailers de películas de los últimos dos años: “Howlin’ for you”. Le siguieron “Next Girl”, “Run Right Back”, “Same Old Thing”, “Dead and Gone” y la maravillosa “Gold on the ceiling”. Nathaly se escapó una media hora para ir a la fiesta loca que tenía montada Steve Aoki mientras el resto veíamos como, tras esta primera tanda, Patrick Carney y Dan Auerbach mandaron a descansar a los otros músicos y tocaron “Thickfreakness”, “Girl is on my mind” y “Your Touch” (¡maravillosa!) old-school style, sólo el dúo dinámico maravilloso. La banda regresó completa para “Little Black Submarines”, “Money Maker” y una de mis predilectas, “Strange Times”. Carney y Auerbach, esos atípicos rockstars, siguieron tocando sin parar un tema tras otro. Así sonaron “Sinister Kid”, “Nova Baby”, “Ten Cent Pistol”, “She’s Long Gone” y “Tighten Up”. Cuando tocaron la aclamadísima por todos “Lonely Boy” empezamos a despedirnos del festival. Nos enfilamos lentamente a la salida mientras sonaba “Everlasting Light”. Habíamos salido ilesos gracias al amor por la música, la camaradería y los Red Bull chilenos esos. Los créditos de la película fueron con “I Got Mine”. Cero lágrimas, mucha alegría.

Así terminó nuestro Lollapalooza Chile 2013. Nuestro. Con ese sentido de pertenencia que trasciende el costo del ticket y los pasajes. El sentido de pertenencia de una experiencia única que se adapta a múltiples gustos. Y es que haciendo el balance general, nuestro amigo Eugenio Scalise nos comentó como una amiga de él había vivido un Lollapalooza maravilloso completamente diferente al nuestro. Ella vio bandas que nosotros ignoramos, boicoteamos o sacrificamos como Of Monsters and Men, Franz Ferdinand, Puscifer, Russian Red, Crystal Castles y Protistas. Casi no coincidimos en nada, pero al final todos nos fuimos felices y con chulitos importantes nuevos en nuestras listas de vida.

E3 2013: KO, Fatality y Creampie gamer

Un perfil en wikipedia hackeado para trollear la situación. Decenas de gifs reemplazando rostros por los logos de PS4 y Xbox One. Cientos de titulares pomposos proclamando un ganador. Miles de tweets contundentes y burlescos. El 10 de junio del 2013 será recordado como el día en que Sony hizo una jugada magistral y dejó en ridículo a Microsoft en el E3. Aún cuando el Xbox One se venda bien, esa será siempre la impresión de este E3. El PS4 es el ganador del nuevo ciclo de consolas.

Microsoft inició el año de catastrófica manera. La presentación de su Xbox One, realizada el 21 de mayo, estuvo enfocada en los servicios de conexión e interactividad con la TV, internet y cable. Los juegos (que deberían ser la premisa principal de una consola de videojuegos), prácticamente brillaron por su ausencia. Además, se develó que Microsoft obligaría a sus usuarios a estar conectados a internet por lo menos una vez al día y que no permitirían leer juegos usados. Gamespot sacó una encuesta ESE MISMO DIA para preguntarle a sus usuarios cual consola comprarían (Repito, lo hizo el dia del anuncio del Xbox One, por lo que la consola de Microsoft debería haber tenido Hype, por lo noticioso) y la PS4, a nivel mundial, le metió una paliza memorable. Mas del 85% de quienes twitearon, prefirieron la consola de Sony sobre el Xbox One, aquel día. Era claro que Microsoft no había convencido a nadie y tenían que desesperadamente cambiar la estrategia.

Hit Me!

Sony, por su lado, oficializó el PS4 (sin mostrar la consola) el 20 de febrero y su presentación estuvo enfocada en los gamers, los desarrolladores y los juegos. Así, el primer round era para Sony. Sin embargo, era obvio que en el E3 la batalla seguiría y las estrategias se afinarían aún más.

El cambio en Microsoft se notó desde temprano. Los ejecutivos entrevistados repetían “for gamers” cada 15 segundos y la nueva frase vendedora caretabla era “is all about games”. Era obvio que la estrategia “captemos al bro macho universitario que juega Call Of Duty y a las madres/padres jóvenes que no son gamers hardcore” estaba destinada al fracaso.

Sin duda, el evento de Microsoft estuvo superior a la presentación de la consola. Cuando la barra está en el piso, es facil subirla. Empezaron con un demo extenso y genial de Metal Gear Solid V que nos dió a entender que cambiarían la porquería de estrategia. Luego se enfocaron en los títulos exclusivos. Tambien mostraron Battlefield 4 (con FAIL memorable incluído), Dark Souls II y Forza 5. Todos multiplataforma.

Vino entonces la apuesta dura de Microsoft: Los exclusivos. Ryse, una especie de God Of War en tercera persona con demasiados Quicktime Events que sin embargo, luce bien. Mostraron teasers de D4 y Quantum Break que lucen interesantes, pero que dieron muy poca información. El regreso de Killer Instinct como título exclusivo fue un buen golpe (aún cuando se usó para uno de los momentos mas sexistas e incómodos del E3). Es un juego que quizás llega un poco tarde al revival de los fighters (iniciado en el 2009 con Street Fighter IV) pero que sin duda sigue despertando interés y nostalgia.

Te extraño y extrañaré, Killer Instinct

Obviamente, Microsoft mostró secuelas de sus caballitos de batalla Minecraft y Halo. Project Spark es el Little Big Planet del Xbox. Sunset Overdrive, un shooter-parkour en tercera persona desarrollado por Insomniac Games (quienes estuvieron aliados a Sony por muchos años) luce divertido. Mostraron también un trailer sin audio de Crimson Dragon.  Para finalizar, otros dos exclusivos que pudiesen generar cierta envidia: Dead Rising 3 y un nuevo FPS llamado Titanfall, creado por los ex-Infinity Ward, Respawn.

EA y Ubisoft no tuvieron mayores sorpresas en sus anuncios: Un shooter de Plants vs Zombies (subtitulado Garden Warfare, que no se ve mal, pero destruye todo lo exitoso del juego original) y un teaser del revival de Star Wars Battlefront y Mirror’s Edge 2 y un demo interesante de un nuevo IP llamado The Division.

La conferencia de Sony era la última del día. Los japoneses tenían la posibilidad de pegar de último y si bien Microsoft había hecho una conferencia aceptable, no había nada contundente en sus títulos exclusivos o anuncios.

Sipe, esos son Ellen Page y Willem Dafoe en “Beyond: Two Souls”

Tardaron 20 minutos en comenzar. Aunque muchos dirían que la PS4 se estaba “dando a desear”, a mi no me queda duda de que estaban reestructurando algunas cosas pendientes a raíz de la conferencia de Microsoft para dar la estocada final. Iniciaron la presentación con sus característicos “montages”, para luego hablar un poco sobre el PS3 y el Vita, consolas aún vigentes con títulos nuevos (pasaron demos y trailers uno tras otro sin parar de The Last Of Us, Beyond Two Souls, Batman: Arkham Origins, Killzone Mercenary, Terraria, The Walking Dead, The Puppeteer, Rain, Grand Theft Auto V y Gran Turismo 6.

Listo. Era momento de develar el hardware del PS4 y hablar del nuevo ciclo. El hardware tiene la misma tendencía de odio a las curvas y amor a los vertices y líneas rectas. Es un diseño nada impresionante, pero suficientemente llamativo y digno para ser sucesor del legado Playstation. Parece, como leí en un tweet, “la base de operaciones de un archi-villano”.

¡Jodanse, curvas!

Luego mostraron un gameplay extenso y muy interesante de Watch_Dogs y otro de Assassin’s Creed IV: Black Flag (que se guindó espantosamente, siendo este el segundo mejor fail de todo el E3). Tambien mostraron teasers de Mad Max, Diablo III , Elder Scrolls Online y una prueba gráfica hilarante de la gente de Quantic Dream llamada The Dark Sorcerer. Cerraron los demos con el esperado shooter, Destiny.

Pasaron entonces a los exclusivos (algunos de ellos por confirmar que así lo serán). Una amplia representación de desarrolladores independientes en juegos como Transistor, Galak-Z, Oddworld, Outlast y Ray’s the dead, entre otros. Títulos mas grandes como Killzone Shadow Fall, Driveclub, Infamous: Second Son, Final Fantasy XV, Kingdom Hearts III, The Order: 1886 tambien tuvieron su tiempo en pantalla.

Luego vendría la trolleada asesina mayor. Jack Tretton, con su sonrisita agazapada y calmada actitud, empezó a francotirotear una por una los errores de Microsoft, con sus anuncios. El PS4 no requerirá conexión a internet obligatoria ni tendrá restricciones con los juegos usados. Ovaciones y vitoreos. Los que tengan Playstation Plus en PS3 y/o Vita, lo tendrán automáticamente tambien en el PS4. El catch es que en la nueva consola será mandatorio para poder jugar online.

Mientras tanto, Sony trolleaba via internet:

 

Luego vendría la estocada final. La que desencadenó el agite y la burla en la red. La sala estalló en gritos, aplausos y vitoreos cuando anunciaron los 399$ que costará el PS4. Esto es 100$ menos que la ligeramente inferior técnicamente y muy dictatorial Xbox One. KO, Fatality y Creampie. Sony soltó el micrófono con actitud y se fueron a recoger la cosecha.

Tabla comparativa efectista y trollesca, pero cierta

Nintendo hoy tuvo su mini participación (decidieron no tener conferencia propia) y sí, se anunciaron y confirmaron nuevos juegos de las franquicias aseguradas de siempre (Mario, Zelda, Super Smash Bros)… pero realmente, poco importa. El momento memorable del E3 ya lo protagonizó el PS4.

Expo Sexo 2013: Estamos mal pero ¿vamos bien?

El Stage estuvo a la altura

El Stage estuvo a la altura

Esta es la segunda edición de la Expo Sexo. Comparada con la anterior ciertamente observé algunos cambios. Algunos para mejor, otros para peor. Más sin embargo sería un exceso de cinismo descartarla por completo, así que lean.

El primer problema que yo tengo con la Expo Sexo (con esta que pasó y con su primera encarnación) es una sensación de ‘todo vale’ en lo que respecta a su organización, la convocatoria de los participantes y la forma en que se vende el evento. Incluso podría decir que hay algo de falsa publicidad en ello.

O para ser más justo lo que me incomoda es que la siento incompleta. Pero bueno muchos podrían tener una posición diferente a la mía, incluso podrían argumentar que ‘para ser la segunda bien, está muy bien’. Bueno yo no tengo ese tipo de posiciones, menos con cosas que me apasionan y/o me interesan.

Pero no vale la pena detallar la lista de cosas ‘que me hubiese gustado ver’ en la Expo Sexo. La Expo Sexo que hay en mi cabeza es un evento (o debería decir invento) irrealizable. Eso está claro para mi.

En cambio voy a resaltar esas cosas que me parecieron acertadas y otras que absolutamente no.

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En primer lugar esta todo el asunto del costo. 300 BsF (10$ calculados con el dólar afro) por una entrada sencilla que sólo te permite disfrutar de la Expo por un día y sólo mientras estés en el recinto. Si sales, te jodes. Claro que la lógica detrás de eso es que te quedes dentro y consumas todo lo que puedas, pero ahí entra el otro problema. ¿Qué consumir? ya elaboraré en eso…

Entonces pagados tus 300BsF. debes quedarte todo lo que puedas. Si quieres salir de los espacios de la Expo a hacer otra cosa, (como comer, sacar dinero, etc.) volver a entrar te costaría otros 310BsF. Una completa estupidez. Aparentemente la única forma de poder salir y entrar a tu antojo del evento era comprar una entrada VIP (que en este país, sinceramente creo que significa Very Inept Person) cuyo costo era de casi 510BsF. y que te daba acceso a no se que tonterías de áreas V.I.P. y unos tragos regalados. Por favor.

Ahora consideren algo. Yo no pague para entrar a la Expo Sexo, usé mis influencias. El amiguismo me llevó a las entrañas del evento. Pero extrañamente los 5 días que duró la cita, las colas para entrar eran infernales.

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A determinadas horas estar dentro de los espacios del ex-casino era un verdadero infierno sonoro de reggaeton y puki-puki. Por eso evité escribir esto después de los primeros días y decidí esperar hasta que terminara. Porque sin importar lo que yo diga la gente asistió, la gente pagó para ir. Podría incluso decir que, tomando en cuenta la asistencia, la Expo Sexo 2013 fue un éxito. Por lo que hubiese sido una insolencia decirle a alguien: ‘no gastes tu dinero en eso, no vale la pena’ porque al ver la cantidad de personas que fueron es obvio que mucha gente lo consideró una buena inversión.

Lo que me lleva a la nobleza del público venezolano. Las instalaciones de lo que previamente era un casino ciertamente que dificultan el disfrute de una actividad como la Expo Sexo donde el espacio es elemental para poder ver.  Hay que darle un premio al organizador de los stands porque resolvió. Metió todo lo que pudo como pudo. Así, si le suman la cantidad de personas más el insuficiente sistema de aire acondicionado, la verdad que transitar la Expo era una cuestión de nobleza. Es esa respuesta de la gente que fue lo que me lleva a uno de los aspectos positivos.

Nosotros los venezolanos vivimos en una sociedad con serias represiones. La doble moral es casi nuestra religión oficial. Pero para mi no hay duda de que hay una lucha interna dentro de esa sociedad por liberarse de tales ataduras.

El público respondió

El público respondió

La gente que asistió, la que pagó 310 BsF por una entrada quiere ver cuerpos desnudos. Quiere saber mejores técnicas para masturbarse, quiere ver sexo lésbico en vivo. Porque si hay algo que no vi durante el evento fue una reacción de rechazo ante lo que pasaba allí. Claro cualquier podría decir: “Obvio, quien estaba ahí era porque sentía afinidad con esas vainas”, bueno yo he visto a más de uno meterse en un sitio que detesta a ver cosas que detestas sólo para poder criticar negativamente con gusto.

No voy a hablar de éxito en términos monetarios porque no tengo ni idea de las finanzas de todo ese peo. Pero voy a hablar subjetivamente de la actitud de las personas. Había en la gente un hambre por todo el tema del sexo. Ansías de más.

Eso me parece más importante, como parte de esa sociedad que quiere destruir tantos esquemas erróneos y falsos en torno a la sexualidad, que toda la plata que se recaudó. Esa alegría se la dejo a los organizadores, que venderían a su mamá si pudieran. Prefiero quedarme con el triunfo de ver a la gente comportándose durante el evento.

Al ir a expos (sobre pornografía además) en otro país siempre me cruzaba por la cabeza que nosotros, los venezolanos no estábamos preparados para cosas así, pero yo vi civismo en la Expo Sexo, vi a gente de todos los orígenes, vi a gente muy joven y a gente no tan joven. Por eso estoy convencido cuando digo que la gente ansía sincera y auténticamente por estos espacios. Así que yo en vez de esperar por Expo Sexo 2014, preferiría ver otra cosa. Quizás Expo Gay 2014 o Expo Porno 2018.

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No voy a darles un recorrido detallado de cada stand y de cada espectáculo, porque sinceramente no los vi todos. Mi pasantía por la Expo Sexo fue más como expositor que como público aunque mi identificación decía ‘Artista’ (!). Pero el trabajo que hice, que incluyó tratar de venderle porno al actual Gobernador del Estado Vargas, el Gral. Jorge Luis García Carneiro quien asistió de incognito a la expo, me puso en contacto con el público, y es algo que realmente aprecio.

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Aunque si quisiera destacar algunas otras cosas: Diosa Canales. Ya no hay dudas para mi, Diosa Canales es la vaina más Rock n’ Roll que existe en este país aunque todo su repertorio musical consista en refritos de pachangas de los años 80. Claro yo estoy hablando de algo más importante, su actitud. Dios la cuide. Porque con todas las críticas que recibe la nena sigue embalada. Y yo que he trabajado en ocasiones con ella puedo dar fe de su evolución. Su espectáculo incluso ha mejorado, ya no parece una vaina de cabaret barato. Su puesta en escena es mucho mejor, buscó evidentemente a mejores bailarines, etc. etc. etc. Además, tu sabes que Diosa está haciendo un buen trabajo (en especial en lo relacionado a tumbar esquemas anacrónicos, etc.) cuando pasan vainas como ésta. ¿Nosotros tenemos al Opus Dei infiltrado hasta en el aseo o que coño?

Otra cosa a destacar es Mister Morrison VIP Bar. El único sitio de su tipo en el evento. Tantos antros de este tipo en Caracas y el Morrison fue el único que estuvo allí haciendo un verdadero trabajo de promoción. Que TRIO’s ni que coño de la madre. Mister Morrison es el sitio para ir. También he trabajado con la gente del Morrison en el pasado así que,  parcialidad incluída, creo que fueron una de las mejores cosas de los 5 días de Expo.

Mister Morrison

Mister Morrison

Cada vez que las nenas del Morrison comenzaban un minishow básicamente dejaban sin paso todo ese pasillo. Y sin ventas a los stands. Medio en broma y medio en serio le dije a uno de los organizadores: “Si el año entrante el Morrison viene nuevamente asumo que lo colocarás en otro espacio, porque este año no dejaron para nadie”.

Hoy digo que no. Pero probablemente el año que viene si hay otra Expo Sexo volveré a ir. Recuerden son espacios nuevos. Se deben tomar y mantener. Se deben transformar. Este año además vinieron mas culos bellos entre el público.

Dios, eso tiene que ser una señal.

Lollapalooza Chile 2013, Día 1. Otro título sería pretencioso.

Estuvimos en Chile una semana y los dos únicos días donde hubo un solazo inclemente y veraniego fueron los del Lollapalooza. Eso marcó el precedente de cuan buen organizado (y con cuanta suerte contaron los organizadores) estaría el festival.

Acostumbrados como estamos los venezolanos a las largas y desesperanzadoras colas, la entrada para el Lollapalooza fue un paseo hermoso. Justo al salir de la estación del metro, divisamos la característica entrada con el nombre del festival abombado.

El timing fue exacto. Casi justo en el momento en el que me pusieron el brazalete electrónico multicolor del festival, empezó su set la Banda Conmoción en el Coca-Cola Stage (uno de los dos escenarios principales). Estos carajos fueron elegidos para abrir el festival por una razón muy sencilla: saben armar una fiesta que suena a “Latinoamérica” por todos lados. No conocía nada de la banda pero quedé con ganas de bajarme su discografía. Aún no lo hago.

Lo primero que hice fue visitar el stand de Playstation. Pillé par de demos, nos tomamos unas fotos memorables con par de sackboys (encarnados, supongo, por enanos, porque si no eso sería abuso y crueldad infantil) y listo.

Mientras Conmoción seguía animando a un verguero de gente, vimos una cola que iba hacia una choza tiki y, como venezolanos, empezamos a hacerla. “Seguro están regalando algo” fue lo que golosamente pensamos. Y teníamos la mitad de la razón. La mitad que NO nos beneficia, por supuesto. Algo de un código en el teléfono celular (que no teníamos) bla bla, algo de Twistos, un sombrero espantoso. En fin, pagamos caro nuestra hambruna y deseos idiotas de cola. Sin embargo, no nos fuimos lisos. Al final de la cola, un juego de tiro al blanco con unas cosas de esas de Badminton nos daban una segunda oportunidad de salir triunfantes. Di en el blanco y me gané una manta gigante temática del Lollapalooza -que resultó ser de lo más útil para el resto del Festival- y una sonrisa y un beso de Nathaly. Con el puño en alto, todo un ganador, me enfilé a ver a Carla Morrison en el Playstation Stage. Viva yo.

El Parque O’Higgins es muy grande, pero su diseño y el del Lollapalooza lograron que se viese caminable y nunca eterno. La cuenta que saqué fue sencilla. Entre una tarima y otra, a pata, 5 minutos. Claro, si te tocaba caminar de un extremo al otro, es probable que se te fuesen dos canciones en ello. Igual, una gran distribución para un festival tan grande.

A Carla Morrison siempre la miré con condescendencia. Era la “cute” “nueva” Natalia Lafourcade. Empezó su set con “me encanta”, “compartir” y “Me puede” y ya a la cuarta canción (“Pajarito del amor”, cuya versión en estudio es de hecho con Natalia Lafourcade), se había ganado mi nada importante respeto. Sí, sin duda tiene ese elemento “cute”, pero el vozarrón infatigable de la mexicana es de admirar. Cayeron “Dejenme llorar”, “Eres tu”, “hasta la piel” y la voz de Morrison seguía dura e imponente. Fue un set breve que balanceó su cd laureado por el grammy y sus EP. Terminó con y “lágrimas” y “Yo sigo aquí”.

Pasamos por Gepe (Claro Stage, el otro escenario principal) y lamenté no haber visto el set desde el inicio. Otro rumbón folklórico y poderoso, que sobre todas las cosas, sonaba genuino y lleno de calidad. La característica guitarra invertida de 5 cuerdas de Daniel Riveros (nombre original de Gepe) llenó de personalidad una presentación rarísima y cautivante. Escuchamos “Libre”, “Un día ayer”, “Por la ventana” y “Bomba Chaya” . Gepe, sentado a la batería, rodeado de bailarinas con faldas pequeñas, sombreros típicos y grandes hombreras, cerró con la maravillosa “Alfabeto”, canción que se quedó por siempre tallada en mis recuerdos del Festival. Altiplano melancólico y dinámico. Buen tipo, Gepe.

El sol empezó a pegar duro con Chancho en Piedra. Fueron los primero rockstars del Festival, con una fanaticada grande y fiel que llenó el Coca-Cola Stage. Llegaron con diferentes disfraces, desde Lalo disfrazado de Spock hasta Toño ungido como el nuevo papa latinoamericano. Iniciaron su funk-rock con “Buenos días a todos” y de allí en adelante fue una fiesta chilena llena de chistes y estribillos privados. Si bien tocaron par de éxitos (como “Volantín” o “Discojapi”), el set dio la impresión de estar dirigido al fanático hardcore. “Ska del peral”, “Funky tu madre” y seguían apareciendo los cochinitos alcancías amarillas entre el público. Es un símbolo de la banda. Cerraron con “Chancho” y aunque me quedé sin escuchar “Almacén”, me fui feliz.

Llegó el momento de flojear un poco (el día se iba a poner duro en par de horas), por lo que decidimos lanzar la manta que me gané con mis increíbles talentos de tiro al blanco y nos tumbamos a escuchar a Hot Chip un rato y cumplir con la primera cuota electro del Festival. Sonaron “One Life Stand”, “Over and Over”, “Ready for the floor” y hasta un cover de “Irresistible Bitch” de Prince metido en “Night & Day”. Nos fuimos cuando empezaron su último tema, “I feel better”. No conecté con la fiesta brillante y muy blanca de Hot Chip, pero al menos pude probar la manta un rato.

Llegamos perfecto para el rock sureño de Alabama Shakes. Poca gente para una banda tan talentosa (probablemente poco conocida), mejor para nosotros. Sonaron de una vez “Hang Loose” y “Hold On” y Brittany Howard empezó a llevarnos a la iglesia. Tocaron entero su disco debut (y único hasta el momento) “Boys & Girls” y nuestras expresiones de “joder, que arrecha esta mujer” empezaron a repetirse. Empezaron su encore con “Gospel Song” (Brittany sabe perfectamente quien es y que transmite). Buen ensamble de guitarra electrica, bateria, teclados y Brittany, que con y sin guitarra lo es casi todo en Alabama Shakes. Cerraron con “Heat Lightning” y quedamos más que satisfechos. Sin embargo, paradójicamente, el hambre nos pegó.

Tras una cola (nuevamente, percibida no tan infernal gracias a nuestra cotidianidad venezolana donde se hace cola hasta 30 minutos antes para entrar a un avión, teniendo puestos apartados), par de completos (la versión chilena de los perrocalientes. Yo pedí uno con chimichurri y otro Atómico), más el Red Bull que no era Red Bull pero igual era igual de estimulante de turno, nos fuimos para el sector infantil de Lollapalooza (Kidzapalooza) para ver a los genios idiotas de Sinergia y su inédito “show familiar”.

Debo admitir que desconocía cuán querida era Sinergia para los chilenos. Pensábamos que seríamos unos infiltrados en ese público lleno de padres, madres, representantes y niños cuando la realidad fue que el lugar se quedó corto para la cantidad de… personas-sin-niños que fueron a ver la banda. En 10 minutos, el sitio se llenó de gente que se desvío para el sector infantil a ver a Sinergia. El set musical fue breve porque  alternaba con una narración oral de un cuento infantil que denominaron “Cantata de Alfonso y Marina”. Sin embargo, cuando empezaron con “Todos me deben plata”, la cosa se prendió y el coreo  y las risas fueron masivas. Siguieron “Mujer Robusta”, “Sopaipillas con mostaza”, “Día del Queso” (versión familiar de “dia del sexo”), “Amor Alternativo”, “Chacalín” y “Mi Señora”. Corrimos a ver a Kaiser Chiefs justo cuando se despedían con “Te Enojai por Todo” y “Marina”. Me quedaron debiendo mi favorita, “Hágalo Bien” que además pudo haberse insertado sin problema alguno en la cantata. Eso, no lo hicieron bien.

El setlist de Kaiser Chiefs fue perfecto. No dejaron ninguna de mis predilectas por fuera y el show fue frenético, enérgico y muy bien llevado. Empezaron con “Never miss a beat”, everything is average nowadays”, “Kinda girl you are”, “Na na na na naa” y “Little Shocks”, una tras otra, casi sin parar. Ricky Wilson, más raquítico, demacrado y payaso que nunca, se comió el escenario. Corrió por todos lados con “Living Underground”, “Everyday i love you less and less”, “Good Days and Bad Days” para recuperar algo de aire con “Modern Way”. Tras “Heat Dies Down” vino “The Angry Mob”, tema en el que Wilson experimentó largo rato con la cámara/grúa en mitad del público, concretando un momento memorable del show. Tras “You’ve got the nerve” vino la favorita del público “Ruby” (que si bien siempre me ha gustado, no puedo dejar de comparar musicalmente con ese techno-reggae-tropical de finales de los 80 criollo). Con “I Predict a Riot”, Wilson, la humanización de la cocaína (sea o no consumidor) hizo su característica escalada alta por los andamios de las luces. Cerraron con una versión extendida de “Oh My God”, perfectamente diseñada para que personas como yo gritaran el coro efusivamente hasta el cansancio.

Con The Hives (que estaban en la otra tarima principal) hicimos un pequeño sacrificio, en aras de tener buenos puestos para la siguiente banda. Sin embargo, eso no nos excluyó de disfrutar a la distancia de estos Kinks en esteroides, que dejaron de caer uno tras otro temazos como “Main Offender”, “Walk Idiot Walk”, “Die!, All right”, “Hate to say i told you so” para cerrar con “Tick Tick Boom”. Genios del riff, estos suecos.

Cuando Josh Homme salió a la tarima, nos vió con una expresión de cuidado y respeto, como quien mira a un dragón a punto de despertar. Los Queens of the Stone Age iniciaron su bestialidad de concierto con “(…)Millionaire” y la destrucción vino adelantada. De esos momentos en los que somos una masa de gente y no hay control sobre nuestra propia humanidad. Homme no comió coba y contraatacó inmediatamente con “No One Knows”, “First it Giveth”, “Sick Sick Sick” y “Monster of the Parasol”. En este punto ya varias personas de nuestro grupo sufrieron lesiones y agresiones (nuestro buen amigo Albinson nos aseguró que un chileno deliberadamente empezó a darle coñazos en su estómago, cosa que nunca le creeré) y otros sencillamente fueron devorados por la locura, para luego ser escupidos en alguna otra parte del Lollapalooza (a par de ellos no los volveríamos a ver sino hasta el día siguiente). En “Little Sister”, Homme nos presentó a una “humilde persona que probablemente no conocíamos, pero que era una gran persona y músico”. Con nuestra condescendencia, vino otra sorpresa: Eddie Vedder de Pearl Jam se unió a los coros y al cowbell (¡como le dio a ese cencerro!). Sonaron “Make it with chu”, la nueva “My God is the sun”, “hangin tree”, “Burn the witch” y “a song for the deaf” y las reinas sonaban más compactas y duras que nunca. En “The Lost Art of Keeping a Secret” volví a repasar la gran calidad de los músicos de esta alineación: en la segunda guitarra, el gran Troy Van Leeuwen (Orgy, A Perfect Circle, Eagles of Death Metal), en los teclados, Dean Fertita (The Raconteurs, The Dead Weather) quien vino a reemplazar a la recordada Natasha Shneider (murió de cancer en el 2008) ; Michael Shuman en el bajo y el gran Jon Theodore (The Mars Volta, One Day as a Lion, Giraffe Tonge Orchestra) en la batería. el cielo se puso naranja mientras llegaba la noche mientras sonaba “Better Living Through Chemistry” y “Do it Again” . Al fondo, ya con la noche en pleno, prendieron las luces de una rueda de parque de diversiones. Una bonita vista. Nos fuimos alejando de Homme y cia con la explosión de “Go with the Flow” para agarrar buenos lugares para el último toque del día. Cerraron su set con “A Song for the dead”, en un concierto memorable que nunca olvidaré.

Ya el cansancio empezaba a apoderarse de nosotros, cuando la voz legendaria de Eddie Vedder empezó a cantar “Release”, lo cual además sentenció lo que esperábamos: iba a ser un gran setlist y Pearl Jam no venía a ser condescendientes con nosotros. Con el motor emocional ya encendido, arrancaron el dinámico con “Go”, “Even Flow”, “Do the Evolution” y “Corduroy”. Ademas de ver una banda legendaria, yo tenía mi propia celebración extra personal: Estaba viendo a ¼ de Soundgarden en la figura de Matt Cameron. Mi fanatismo, encarnado en mi franela gris del “King Animal” así lo certificó. Siguieron “Amongst the Waves”, “Why Go”, “Severed Hand” (bestialidad de canción), “Not For You” (gran sorpresa), “Got Some” y “Just Breathe” y ya el viaje a Chile se había pagado. Empezó a correr un viento nocturno reconfortante y sabroso mientras sonaron “Once”, “Unthought Known”, “Daughter” y “Elderly Woman…”. Me impresionó como el fantasma de Roskilde (festival danés donde en el 2000, en pleno toque de la banda, una avalancha humana acabó con la vida de decenas de seguidores) sigue muy presente en Eddie. Algo asustado y nervioso, pidió al público dar tres pasos hacia atrás. Cumplimos la petición. Justo después, un Eddie Vedder mas aliviado enarbolaba una botella, brindaba por nosotros y exclamaba en español accidentado: “El vino aquí es más rico que la chucha”. Cerraron la tanda con “Porch” pero todos sabíamos que el encore vendría y sería extenso.

Pearl Jam regresó a la tarima con un anuncio: era el cumpleaños de Mike McCready y había que celebrarlo. Tras cantarle el cumpleaños y embadurnar de torta al gran guitarrista, siguieron con “Present Tense”, “Animal”, “Given to Fly”, “Jeremy” y “Black”. Luego procedieron a subir a la tarima a Juan Pablo, un fan chileno guitarrista, que tuvo el honor de elegir un tema y tocarlo con ellos. La opción fue “Sonic Reducer”, el cover de Dead Boys que está en el Ten Club Holiday single del 92 y en el “Live at the Garden” (Sí, que intenso y rebuscado el Juan Pablo).

La indispensable “Alive” y todos cantamos hasta volver a perder la voz, junto a la banda. Perry Farrell y Josh Homme se montaron para el clásico cover de Neil Young “Rockin’ in the Free World” para un final épico con fuegos artificiales. Sin embargo, Pearl Jam tendría, como siempre, una canción más: Con “Yellow Ledbetter” la despedida fue memorable e irreversible. Un chulito más a mi lista de vida de “cosas por hacer”.

Así culminaba un gran primer dia de festival e iniciaba la ligera pesadilla del retorno al apart-hotel. Una larguísima procesión de miles de personas saliendo por un embudo, confrontación con los carabineros (policías) que trancaron el metro antes de tiempo, la imposibilidad de agarrar autobus o taxi nos obligaron a, con los pies destruidos, empezar una caminata de 40 cuadras (no es exageración) en plena medianoche de Santiago. Fue doloroso y fatigante, pero parte de la experiencia. Llegar al sitio y pegarnos una buena ducha fue la gloria. Caímos como piedras, prestos a recuperar energías y lanzarnos al segundo y último día del festival.