Rankeando Resident Evil: El listado cinematográfico que NADIE pidió.

Hay dos maneras de evaluar la saga de Paul W.S. Anderson. La primera y más tradicional, es teniendo como norte lo que significa una película artísticamente integral. Es evaluar cada aspecto del proceso y cuantificar cual de las entradas tuvo mejores aciertos en sus departamentos. De esta manera, es fácil entender como Afterlife y Retribution ocuparían los últimos lugares, mientras que Extinction y la original Resident Evil estarían en la cima.

El problema es que en ese tipo de ranking, es imposible no sentir que incluso la mejor película de esa lista se queda demasiado corta con lo que debería ser una “buena película”.

La segunda manera de hacer un ranking, y la que haremos aquí, es asumiendo esta saga de Resident Evil como un gusto adquirido. Una saga exagerada, absurda, con poca rigurosidad en sus guiones pero siempre hermosamente fotografiada, la cual, vista en retrospectiva, logró el milagro de estrenar SEIS entradas, todas éxitos de taquilla.

Aceptando el espíritu lúdico, no-snob y salvaje de Resident Evil es la manera justa de evaluar las entradas de esta saga, que evidentemente conectó con miles de personas.


Dios bendiga el matrimonio Jovovich-Anderson. Nunca una unión fue tan prolífica y over-the-top para esa zona turbia entre los videojuegos y el cine.

6) Resident Evil: Extinction (2007)

Extinction, la tercera parte de Resident Evil, tuvo la ambición de hacer transcender la franquicia de su mini-universo de Raccoon City. La intención de convertir la saga en algo mas mainstream y masivo fue evidente desde el momento en que la historia estableció que el T-Virus había acabado con todo el planeta.

El problema con Extinction es que para llevar a cabo su treta globalizadora, reemplazó casi todos los elementos de la saga por una lenta copia de baja calidad y sin persecusiones de carros de Mad Max. El planeta, en pocos meses, pasó de la normalidad a tener familias caníbales con dientes podridos, mohawks verdes y mazmorras llenas de cadenas. En otras palabras, el nuevo setting de wasteland desértico se siente falso y forzado.

Extinction tiene, eso sí, una de las mejores secuencias de todas las seis películas. El ataque de los cuervos asesinos y su satisfactorio desenlace explosivo es prácticamente un B-movie homenaje a Hitchcock.

Y aunque Ali Larter es genial y le da mucha personalidad a su Claire Redfield, la verdad es que su cara de loca limítrofe cuasi villana quedaba mejor para una potencial Jill Valentine con lavado de cerebro.

Además, no tiene sentido que Alice esté tan en contra de las intenciones de Umbrella de querer buscar una cura para el T-Virus. Al menos no de esa manera tan radical. Escúchalos al menos, ¡coño!

Sí, Extinction es la entrada que intenta ser mas tradicional, sobria e incluyente para los no fanáticos de los videojuegos (y sí, digo esto aún cuando la película incluye el concepto de clones). Pero es sin duda también la mas aburrida y pedantemente pretenciosa (el mal tipo de pretensión) de todas.

5) Resident Evil: The Final Chapter (2016)

Cuando una película empieza decepcionando, es muy difícil que termine con un balance positivo.

El cliffhanger de Retribution obligó a muchos a ir a ver The Final Chapter para experimentar una épica y gigantesca batalla final entre Umbrella y nuestro héroes. Lo que obtuvieron fueron 5 minutos de Milla Jovovich peleando con un monstruo CGI y tres stunt doubles.

De ahí en adelante, la desconexión es real. The Final Chapter simplemente no puede ocultar la decepción absoluta de su promesa no cumplida. La sensación que queda es la de que Paul W.S. Anderson y Milla Jovovich simplemente no pudieron convencer a nadie de que regresara a interpretar sus personajes una vez más. Leon, Ada Wong y Jill desaparecieron mágicamente sin explicación alguna. Chris Redfield nunca reapareció.

El intento de reemplazo fue traerse de regreso a Iain Glen (culpemos a Game Of Thrones por eso) con la excusa mas barata (superada previamente, además) de todas: clones.

El único acierto en esa inconstante rotación de personajes fue haber traído de vuelta a Claire Redfield. Ella es el personaje idóneo de los videojuegos para acompañar a Alice a terminar esta historia de feminismo light.

Otras de las sobrevivientes es Ruby Rose, esa actriz que durante el período 2015-2017 estuvo prácticamente en todos lados, interpretando diferentes versiones de sí misma. Ruby debe cobrar bastante por día de rodaje, porque su personaje (llamado Abigail pero ¿a quién le importa realmente eso?) es rápidamente despedazado.

La única razón por la que The Final Chapter no está en el absoluto foso es porque su último acto hace un esfuerzo inédito por escribir un final satisfactorio. La idea de la “Trinidad de putas” es hasta interesante y además coherente con el protagonismo absoluto de Alice.

Sí, los cambios estratégicos para lograr que el puzzle encaje se notan forzados desde una milla atrás (¿O ya vamos a olvidar por completo que The Red Queen siempre tuvo acento británico mientras Alice no?), pero siendo esto Resident Evil y considerando el satisfactorio cierre, esta es una falta menor.

4) Resident Evil: Apocalypse (2004)


Hay un momento en Apocalypse en el cual Alice está rodeada de militares de Umbrella. Con las manos en alto, Alice es obligada a soltar su arma. Lo que viene es digno de un meme del sketch de Saturday Night Live de “Mmm Whatcha say”. La pistola cae lentamente y de repente, mágicamente, Alice está acostada en el piso, y desde allí ataja el arma y le dispara a los tres militares. La escena es tan idiota, absurda y maravillosa, que es imposible no enamorarse de la saga.

Apocalypse es la segunda entrega de Resident Evil, y la primera en aceptar abiertamente la influencia de videojuego original. No sólo Jill Valentine, Carlos Oliveira y el monstruo Nemesis parecen extraídos directamente de una Playstation One, sino que toda la historia se desarrolla en Raccoon City, apartándose así del environment frío-futurista-clínico de la primera película.

Apocalypse tiene además un lujo en el cast, contando con nombres como Jared Harris, Thomas Kretschmann y Iain Glen. Sí, Harris es terriblemente desperdiciado, pero igual su presencia valida la película de una manera increíble.

El mérito principal de Apocalypse es haber empezado a aceptar su condición de película tonta y divertida de acción, desatando varias acrobacias que son igualmente absurdas, badass e hilarantes.

Lamentablemente, su historia es tan floja, olvidable y tímida que es imposible darle un lugar mas privilegiado en esta lista.

3) Resident Evil (2002)

Esta es la original. La primera. La que impulsó todo esto.

Resident Evil tomó el IP legendario de los videojuegos y le dio personalidad propia cinemática usando la belleza y presencia muscular de Milla Jovovich y su ambientación de laberinto letal futurista y clínico. Y lo hizo siendo además un éxito de taquilla. Eso es admirable.

Pero no sólo eso. Así como las piezas de ropa masiva ofrecen un servicio que viene decantado de las altas pasarelas de la moda (gracias por la lección, The Devil Wears Prada), Resident Evil es un remix para las masas de películas de culto como Cube, The Andromeda Strain o 2001: A Space Odyssey. Y ya es hora de que valoremos también esa labor.

Con un cast lleno de talentosos actores de blockbuster interpretando humanos básicos y hostiles imposibles de querer, Resident Evil flaquea muchísimo en el aspecto emotivo, fundamental para poder crear clásicos.

Su CGI y creatividad en las muertes tampoco han envejecido muy bien. Siguen siendo emblemáticos, eso sí, escenas como la trampa del laser Grid y la batalla de Alice contra los perros zombies.

Y luego está su soundtrack. El tema principal (usado muy poco en entregas posteriores, sin lógica razón alguna) creado por Marilyn Manson y Marco Beltrami sigue vivo en nuestros recuerdos. Su selección de canciones encabezadas por bandas como Slipknot, Nine Inch Nails, Apollo 440 y Fear Factory generó una gloriosa y nostálgica vibra Nu-metal que por siempre la anclará a nuestros corazones.

Resident Evil es una pequeña gema que aunque aún no se compromete a fondo con su locura, es una cápsula estética perfecta de tiempo, inmortalizando además uno de los hitos mas importantes del mundo de los videojuegos.

No por nada es el mayor placer culposo de James Cameron.

2) Resident Evil: Retribution (2012)

Tras el éxito de Afterlife (en aquel momento el mayo éxito de taquilla de la saga), Anderson decidió seguir aprovechando el momentum y seguir exprimiendo el tono desfachatado y la estética de los videojuegos originales para la quinta (y penúltima) película.

Sin embargo, Anderson se enfrentaba a un gran problema: los icónicos hermanos Redfield (Ali Larter y Wentworth Miller), fundamentales en la trama de Afterlife, no iban a regresar. ¿Su solución? distraer al espectador con la inclusión de personajes amados por los fans como Leon S. Kennedy y Ada Wong y el retorno inesperado de Rain (Michelle Rodriguez) y Carlos (Oded Fehr).

Retribution además hace algo muy inteligente: aprovechar el trope narrativo de la ciencia mágica con presupuesto ilimitado de Umbrella para crear aquí un playground de simulaciones de ciudades que funciona perfectamente como un videojuego lleno de diferentes stages, mini-bosses y bosses. Es así como nuestros héroes se abren camino entre variadas criaturas en “Moscú”, “Tokyo” y “New York”, entre otros. 

Retribution tiene dos apartados en los que supera a las demás películas: Primero, es notable la mayor calidad en las coreografías de pelea. Jovovich y el equipo de Stunt doubles hacen una labor maravillosa sobretodo en el primer acto. Segundo, esta es la película mejor lograda visualmente de toda la saga. Los colores resaltan como comercial de TV Ultra HD y los contrastes son simplemente hermosos.

Además, su épico cliffhanger fue tan glorioso, que terminó condenando a su secuela (The Final Chapter) cuando no pudo cumplir con lo prometido.

1) Resident Evil: Afterlife (2010)


Afterlife es uno de esos raros casos en los que una franquicia finalmente se sincera y se acepta plenamente. En el caso de la cuarta película de Resident Evil, eso significó saltar estratégicamente el tiburón.

El regreso de Anderson a dirigir confirma este espíritu desfachatado de Afterlife. Este es fácilmente el guión mas absurdo, irreal e imperfecto de las seis, pero es sin duda la entrega mas entretenida y divertida de todas.

Afterlife no intenta ocultar en absoluto su descarada estrategia de cobrar los dividendos del éxito reciente del videojuego Resident Evil 5, forzando monstruos y diseños de personajes en el guión, sin explicación alguna. No, no hay explicación alguna para que en mitad de una Los Angeles devastada aparezca un gigante de tres metros disfrazado de ejecutor africano con un hacha/martillo gigante pero ¿que importa? tras cuatro películas, es evidente que la audiencia cautiva de la saga no está aquí para presenciar maravillosos diálogos, profundos comentarios sociales o desarrollos de personajes extensos.

Una de las mecánicas del looting del videojuego Resident Evil 5 son monedas que los zombies sueltan cuando los matas. En Afterlife, Alice utiliza monedas como munición para sus escopetas, logrando entonces el efecto de que una lluvia de dinero sangriento salga de sus cabezas explotadas. El recurso es tan tonto, adorable y sangriento, que es imposible no estimar el guiño de Paul W.S. Anderson a los fans gamers.

Con Afterlife, Paul W.S. Anderson dejo las pretensiones erradas atrás y se enfocó en hacer la idiota y hermosamente-filmada-en-3D película cotufera que a estas alturas realmente queríamos.

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