“No confío ni en Dios”: Gomorra, temporada #1

Genny Savastano, el relevo

Roberto Saviano, escritor y periodista italiano, asegura que con su libro ‘Gomorra’ (2006) no hizo sino “retratar la realidad de la zona de guerra en la que vive Italia”, particularmente en las áreas donde hace vida La Camorra, una de las múltiples organizaciones mafiosas autóctonas de ese país.

La Camorra, cuyo origen se remonta al siglo XVII, a diferencia de grupos con más penetración en la cultura popular, como La Cosa Nostra siciliana, es una organización con una estructura menos piramidal por lo que es más común que los clanes que conforman a la misma entren en conflicto por el dominio de territorios y el control de ciertas actividades ilícitas.

Si bien el libro de Saviano ya dio pie a una excelente película estrenada en 2008, el relato del periodista contiene tal nivel de detalle que, vista en contexto, la misma se ha quedado corta; es por eso que una serie de televisión parecía el paso más lógico, especialmente si consideramos que el streaming y la necesidad de contenidos ha cambiado la forma en que consumimos cine y televisión.

[algunos spoilers a continuación]

Si el relato de Saviano es lo que llaman en inglés un page turner, la serie adaptada, entre otros, por el mismo escritor es litera(ria)lmente adictiva porque los involucrados han logrado usar recursos narrativos familiares de este tipo de historias y al mismo tiempo se la ingeniado para subvertirlos, quizás no de una manera revolucionaria pero si lo suficientemente innovadora como para mantener el interés del espectador.

La Caída de la Casa Savastano.

En la primera temporada seguimos a uno de los clanes de la Camorra, el clan Savastano, liderado por Pietro Savastano (Fortunato Cerlino) quien mantiene una disputa con Salvatore Conte (Marco Palvetti) lider del clan Conte; sin embargo y aunque a cada uno de los protagonistas se les da un arco dramático bien desarrollado son los personajes de Ciro de Marzio (Marco D’Amore), un soldado que aspira a tener un puesto más alto en la jerarquía del clan; Gennaro ‘Genny’ Savastano (Salvatore Esposito), el hijo del boss, quien desea, desde la ingenuidad, ocupar algún día el lugar de su padre e Immacolata Savastano (Maria Pia Calzone), la esposa del boss que tiene también aspiraciones de poder una vez que su marido es encarcelado.

Aunque Ciro podría ser fácilmente el avatar de nosotros como audiencia, su accionar es siempre imprevisible y, la mayoría de las veces, moralmente reprobable, incluso dentro del sistema de códigos retorcidos de la Camorra, ese comportamiento inesperado es por otra parte consecuente con la forma en que se desenvuelve la narrativa de la historia. Es imposible encariñarse con algún personaje de Gomorra porque puede morir en cualquier momento y por lo general es así. Los guiones de cada capítulo logran capturar esa sensación de desesperanza que el libro de Saviano y la adaptación cinematográfica de Garrone también transmiten, esta última quizás de manera más cáustica. Ciro y los personajes de Gomorra, incluidos aquellos que no forman parte de la Camorra, transitan sus vidas en una constante latencia de violencia. No es tanto que se hayan desensibilizado a la misma es que no conocen otra manera de relacionarse.

Ciro, 'El Inmortal'
Ciro, ‘El Inmortal’

Por eso el personaje de ‘Genny’ Savastano me parece dentro de todos el más interesante, es sin duda el más trágico de todos. Incluso cuando no conocemos parte de su arco (dejado fuera para lo que espero sea un gran momento en la segunda temporada) su figura es definitoria y un perfecto ejemplo de uno de los temas centrales en esta primera parte. El cambio generacional que se da dentro del clan Savastano; su boss, Pietro no sólo el jefe sino también el padre, lo que le ha llevado a construir alrededor de su hijo una muy débil capa protectora que será insuficiente una vez Pietro es encarcelado.

Genny por su parte es el típico ‘hijo de papá‘, y la visión que tiene sobre el oficio de Don Pietro es hasta cierto punto ingenua y un tanto infantil. Baby Savastano sólo quiere vivir la vida glamorosa del gangster, de hecho su interés, en principio, en asumir su rol de heredero no es más que un aliciente para ayudarle a ganar la atención de una muchacha que le gusta. El antes mencionado cambio generacional se ve reforzado también por la figura de su madre, Imma, quien en un verdadero acto de sacrificio lo manda, con todo y lo novato e inexperto que ha demostrado ser, a negociar con unos narcos en Nicaragua.

Genny se pierde por semanas y se asume que está muerto hasta que éste regresa siendo literalmente otra persona. Asumimos que Genny ha viajado al corazón de las tinieblas (por algunos detalles mínimos que se nos revelan de su experiencia, en este sentido aunque a veces un poco sobreactuado Salvatore Esposito es una de las razones para ver la serie) y a su regreso viene a asumir el rol que su padre le había negado por miedo o por el sencillo orgullo de no aceptar que su tiempo como jefe del clan Savastano ha llegado a su lógico fin.

Cambio generacional en La Camorra

El rol de Mamma Savastano es uno que a su vez sirve como el mejor ejemplo a destacar de todos los roles femeninos de la serie. Si bien es cierto que muchas de las mujeres de Gomorra cumplen el típico rol de mujer florero afortunadamente esa no es la norma. En el caso de Immacolata Savastano, ella misma debe asumir el rol de jefe ante la ausencia de su hijo y la incipiete demencia del boss, quien tras algunos problemas dentro de la cárcel ha terminado aislado del exterior.

Sin embargo su arrogancia, en mayor proporción que su inexperiencia, no sólo causan su propia muerte sino que precipitan el conflicto por el que terminará de desintegrarse el Clan que torpemente presidió. Esa inexperiencia es potenciada por su hijo que precipita el enfrentamiento interno que termina por sellar la suerte de todos. La desarticulación y los efectos que tiene en los personajes es definitiva e irónicamente es lo único que permite el antes mencionado y tan temido cambio generacional.

Don Pietro, la vieja guardia.

 El Melodrama como deux ex machina.

Hasta el último capítulo de la primera temporada, por muy inverosímil que se puedan tornar algunas de las situaciones, los guionistas y directores logran una narración que siempre persigue el realismo, por eso nunca se pierde la fuerza ni la tensión. Sin embargo, e imagino que obedece a ciertas convenciones del formato de serie, varias de las resoluciones de ese último capítulo parecen adherirse al recurso del melodrama más clásico. A veces funciona (el escape de Pietro Savastano) y a veces no tanto (la resurrección de Genny) pero no puedo negar que es una subversión interesante del género y evidentemente te prepara para la segunda temporada.

Factura impecable

Saviano tiene una labor como productor general de la serie (algo así como el showrunner de las series gringas) junto a Stafano Sollima, quien dirige 7 de los 13 capítulos. Los otros directores son Francesca Comencini (ya ven que las mujeres en Gomorra tienen un papel importante no sólo frente a las cámaras) y Claudio Cupellini. A Sollima hay que ponerle el ojo con más detenimiento, no sólo porque es el director de la secuela de Sicario (Dennis Villeneuve, 2015) sino que además tiene otros trabajos que se ven sumamente interesantes, uno de ellos, también una serie que estoy pronto a comenzar a ver, es ‘Romanzo Criminale’ y un par de películas All Cops Are Bastards (2012) y Suburra (2015). Sollima es por cierto, si hay alguien leyendo a quien interesen estos datos faranduleros, el hijo de del director de culto italiano Sergio Sollima, el ojo detrás de joyitas como Città Violenta (1970) y Revolver (1973), por mencionar mis favoritas.

Otras de las cosas que me gustó de esta primera temporada es el apartado musical. Las composiciones incidentales están a cargo de la banda Mokadelic, algo así como un Mogwai italiano, y a lo largo de los capitulos aparecen canciones, en especial del género hip-hop que deberían ser más que una invitación a explorar las contribuciones italianas en el mismo.

***
De ñapa les dejo el tema de los créditos finales de cada capítulo.

Nuje Vulimme ‘na Speranza de NTO’ featuring Lucariello del álbum StirpeNova

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